sábado, 30 de abril de 2011

LA DIVINIDAD DE JESUS Y LOS CONCILIOS ECUMENICOS

El nacimiento de Jesús dio a inicio a nuestra era, de acuerdo al sistema calendario que actualmente usamos en el mundo occidental. Si se revisa cualquier texto serio de historia, se podrá verificar que el indicado año de nacimiento equivalente al año 753 del calendario romano. Jesús murió el año treinta y tres, a la edad, precisamente de treinta y tres años. Pero este Jesús es el Jesús Divino, aquel en el que todo el respetabilísimo mundo cristiano cree, gracias a la libertad de credos y cultos imperante en los pueblos civilizados.

Sin embargo existe también el Jesús histórico, que aunque negado permanentemente por la Iglesia Católica, se abre paso poco a poco sorteando las trampas del tiempo, gracias a la labor de reconocidos historiadores de todo el globo. Este Jesús histórico no nació el año 753 romano como se ha dicho. La Iglesia Católica afortunadamente (pero de manera muy discreta) recientemente ha reconocido un error de cálculo matemático de sus historiadores. Documentos oficiales del Imperio Romano detallan que Herodes, Rey de Judea en la época en que nació Jesús, y que como se sabe, de acuerdo a las fuentes bíblicas, ordenó la muerte de los neonatos de la zona con la intención de asesinar a Jesús recién nacido, murió el año 749. Por tanto es materialmente imposible que el nacimiento se haya producido el año 753, puesto que Herodes habría muerto cuatro años antes. Y en segundo lugar, de acuerdo a los mismos documentos oficiales, aparece que fue el año 746 que el pretor Quirino ordenó un censo, que tenía la particularidad de que el empadronamiento debía ser en el lugar de nacimiento y no en el de residencia; situación que llevó a María y a José a Belén, donde nació Jesús durante la travesía. Por tanto resulta inequívoco que el año de nacimiento fue el mismo del censo: 746, esto es siete años antes de la fecha que se determinó en la Edad Media. Lo que nos indica de manera irrefutable que Jesús murió crucificado en realidad a la edad de cuarenta años en el Gólgota.

Este error en el cálculo en la edad del Jesús histórico es el primer eslabón de una larga cadena de errores e imprecisiones históricas, sin embargo lo que mucha gente no conoce es el tránsito histórico de las convenciones acerca de la divinidad de Jesús y cuya principal evidencia son precisamente los Concilios Ecuménicos celebrados por la Iglesia Católica a lo largo de estos últimos dos mil años.

La Iglesia Católica como sociedad, cuenta, al igual que los estados modernos, con tres poderes dentro de su ámbito religioso: legislativo, judicial y ejecutivo.

Debido a ello y a fin de establecer sus normas internas referidas a la doctrina, a la moral o a la disciplina de la institución, las que deberían ser seguidas por sus fieles, la Iglesia reúne a sus principales miembros a fin de resolver problemas internos o definir posturas frente a otros credos e incluso otros estados. Las indicadas reuniones o asambleas reciben por nombre el de Concilios, estos pueden ser locales o regionales, pero si la asamblea o concilio convoca a toda la Iglesia a nivel mundial recibe el nombre de “ecuménico.” En ese caso lo usual es que el Papa concurra personalmente a fin de presidir la asamblea o en caso de salud o imposibilidad temporal es representado por Legados.

Normalmente los concilios han sido invocados con el fin de que el Papa proclame un dogma, establezca reformas en la estructura burocrática de la Iglesia o para condenar alguna herejía o como en los últimos concilios para crear nuevos pecados o raramente eliminar algunos.

Al inicio de los debates, que pueden durar varias sesiones e incluso años, los intervinientes juran que permanecerán fieles a la Iglesia y al Papa, el juramento como se le conoce hoy fue creado y escrito por el papa Gregorio VII en el año 1709.

El Papa, como líder supremo de la Iglesia, decide cuáles serán los temas que serán discutidos en el Concilio. De la misma manera a su simple arbitrio puede interrumpir las sesiones, postergarlas o diferirlas. Dada la complejidad de algunos temas, al igual que los modernos congresos, el trabajo se divide en comisiones, las que alcanzan conclusiones preliminares que luego son sometidas al voto del pleno. Dichos votos son nominales y por mayoría simple. Sin embargo esto en la práctica resulta siendo un simple simbolismo o formalidad, ya que históricamente siempre ha prevalecido el punto de vista del Papa de turno en cada concilio.

Una vez que el acuerdo es aprobado por el Papa, las conclusiones del Concilio son promulgadas por medio de una Bula.

El primer concilio fue el de Nicea, llamado I de Nicea. Se llevó a cabo el año 325. Recuérdese el contexto: recién el emperador Constantino I se había convertido al cristianismo, las persecuciones a los cristianos habían terminado gracias al Edicto de Milán. Sin embargo el primer problema al que se enfrentó el cristianismo incipiente fue la herejía Arria, propugnada por Arrio, sacerdote alejandrino que negaba abiertamente la divinidad de Jesús y obviamente la concepción de la trinidad. La propuesta de Arrio había captado una gran cantidad de seguidores, lo que significaba un grave problema político para la recién instaurada religión oficial.

Constantino I, entonces, convoca el Concilio. En este y aunque resulte difícil de creer, se sometió a votación la divinidad de Jesús (posición defendida por Atanasio, diácono de Alejandría), obteniendo esta propuesta la mayoría (siendo irrelevante si fue ajustada o abrumadora) y por tanto se procedió a declarar como verdad absoluta la divinidad de Jesús, constituyéndose así en Verbo, verdadero hijo de Dios, de la misma substancia del Padre y por tanto verdadero Dios. De la misma manera en este concilio se fijó recién la fecha de la pascua y se determinó la fecha en que se celebraría el nacimiento de Jesús: El 25 de diciembre.

Así quedó Jesús elevado a la categoría de Divinidad casi 300 años después de su muerte y, tal como señalara alguna vez Nietzsche, probablemente en contra de sus deseos.

En el año 381 se celebró el Concilio I de Constantinopla, ello debido a que un líder de la Iglesia en Constantinopla, de nombre Macedonio, propuso que si efectivamente Jesús, como verbo, era Divino, no lo era el Espíritu Santo; quien en todo caso tendría una posición intermedia, similar a la de los ángeles, cuya misión sería la de suministrar las gracias a los creyentes.

A los seguidores de esta teoría se les llamó macedonianos, se les condenó de herejes y se reafirmó la divinidad del Espíritu Santo, por votación también, como ya se explicó.

El año 431 se celebró el concilio de Éfeso, en este se condenaron las ideas de Nestorio, líder de la Iglesia en Constantinopla también, quien afirmaba que Jesús era puro hombre en cuyo interior habitaba el Hijo de Dios. De la misma manera afirmaba en esa secuencia lógica que si Jesús no era divino, tampoco podría serlo María. El mismo destino siguieron las doctrinas de Pelagio y Celestino, quienes negaban que hayamos heredado el pecado original de Adán y señalaban que el ser humano es básicamente bondadoso en esencia, y es capaz de hacer el bien sin necesidad de la intervención divina.

En el año 451 se llevó a cabo el concilio de Calcedonia. Ante la aparición de los monofisitas se procedió a convocar este Concilio, los monofisitas proponían que las naturalezas divina y humana de Jesús estaban unidas o fusionadas, y en el proceso había sido una especie de absorción de la naturaleza humana por la divina. Esta teoría fue defendida por Dióscoro, patriarca de Alejandría y por el abad Eutiques (su teoría se llamó eutiquianismo).

Por supuesto estas ideas también fueron condenadas de herejes y se afirmó (y aprobó) la doble naturaleza del Cristo, humana y divina, ambas perfectas.

A pesar del concilio de Calcedonia, los monofisitas formaron facciones en el Medio Oriente y norte de África, motivo por el cual en el año 553 se convocó el concilio II de Constantinopla. Curiosamente este concilio no fue liderado por el papa Virgilio, sino más bien por el memorable emperador Justiniano, a quien se recuerda por las Institutas de Justiniano, recopilación de normas del derecho clásico romano que aún se estudian en las facultades de derecho. En este Concilio se condenan los llamados errores derivados del Nestorianismo. Se condenaron a la herejía los escritos de Teodoro de Mopsuestia y de Teodoro de Ciro contra San Cirilo y el Concilio de Efeso. Es en esta época que se puede afirmar que se inició una férrea y feroz persecución y condena a cualquier idea que fuese contraria a los intereses de la Iglesia Católica

Se confirma la condenación de las herejías que ya se habían previsto en los concilios anteriores respecto a la trinidad y la cristología.

Concilio III de Constantinopla. (680-681). En este se condena el monotelismo, idea atribuida a Sergio, patriarca de Constantinopla, la que consistía en afirmar que Cristo tenía dos naturalezas, pero una sola voluntad. Este artificio lógico estaba basado en una buena intención, Sergio quería reincorporar a los monofisitas sin tener que ir en contra del dogma de la Iglesia. Lamentablemente el Concilio no lo vio así y Sergio fue declarado hereje. Se aprobó que en Cristo, a pesar de ser una sola persona, hay dos voluntades, así como hay dos naturalezas.

El concilio II de Nicea en el año 787 se convoca debido al surgimiento de los iconoclastas, quienes negaban la adoración a las imágenes. Cómo se sabe ícono es sinónimo de imagen. El cristianismo primitivo mezclado con otras creencias de esa época contemplaba la adoración o culto a imágenes que representaban a santos, mártires e incluso al mismo Jesús o su madre María, lo que se aprecia claramente de los hallazgos de las catacumbas romanas donde se ocultaban los cristianos perseguidos. Los iconoclastas (que destruyen íconos), debido a una interpretación exegética de la biblia, llegaron a la conclusión de que Dios no permitía el culto de imágenes o íconos, llegando a destruir públicamente muchos de ellos, por ello el apelativo. En algún momento los mismos emperadores de la Roma Oriental promovieron persecuciones a quienes adoraban imágenes, por su parte San Juan Damasceno y San Germán de Constantinopla se inmolaron como mártires de la Iglesia al defender esta forma de culto.

Con este nuevo problema que afectaba la estructura política y unidad de la Iglesia se convoca el concilio. Se resuelve el conflicto estableciendo que la Iglesia Católica acepta el culto a las imágenes, haciendo una curiosa y fina distinción entre lo que es el culto de veneración que es el que se puede rendir a las imágenes y el culto de adoración, que es exclusivamente para Dios.

El Concilio IV de Constantinopla (869-970) se convoca debido al ya evidente conflicto entre el Imperio Romano de Occidente y Oriente, que a su vez provoca también el cisma en la Iglesia. Focio, patriarca de Constantinopla promovió toda serie de acciones a fin de exacerbar la división. Se condena a Focio, se confirma el culto a las imágenes y se concluye en algo sumamente importante desde el punto de vista político: Se afirma el primado o supremacía del papa romano sobre cualquier otro jerarca de la Iglesia.

Ya no se volvería a celebrar una concilio en Oriente, en el siglo XI se produce la separación definitiva de la Iglesia Romana y la de Oriente o de Constantinopla.

Concilio I de Letrán, año 1123. Se resuelve el problema de las investiduras (Concordato de Worms). Se autoriza el inicio de las cruzadas. El problema de las investiduras radicaba en que en muchas provincias y reinos era el poder civil quien nombraba a los cargos eclesiásticos, incluso Obispos, muchos de estos nombramientos se realizaban sólo por parentesco sin evaluar las calidades de la persona o su vocación. El concordato de Worms recién establece que sólo la Iglesia puede investir sacerdotes y sobre todo Obispos. De igual manera se condena la simonía y el concubinato de los eclesiásticos como herejías.

Concilio II de Letrán. Año 1139. Se convoca a fin de establecer reglas acerca de la disciplina y buenas costumbres del clero.

Concilio III de Letrán. Año 1179. Aparecen los cátaros (puros) quienes hacían una interpretación fundamentalista de la Biblia y proponían retornar a las raíces del cristianismo y los votos de pobreza. Negaban la resurrección de las almas y admitían la reencarnación.

Como es obvio todos ellos fueron condenados como herejes y sistemáticamente exterminados.

También en este concilio se estableció como regla de elección de los nuevos papas que el candidato tendría que obtener los dos tercios de los votos de los cardenales del Cónclave. Se establecen nuevas normas contra la simonía.

Concilio IV de Letrán. Año 1215. Aparecen los albigenses y valdenses quienes se conformaron como sectas cristianas rebeldes, también proponían los votos de pobreza y se les acusó de hechiceros. Fueron los primeros en proponer la libre interpretación de la Biblia. Se les condenó de herejía.

Se establecieron normas sobre los impedimentos matrimoniales y se impuso la obligación de la confesión anual y de la comunión pascual. Se sometieron al voto cruciales definiciones sobre la trinidad, la creación, Cristo y los sacramentos.

Concilio I de Lyon. Año 1245. La iglesia de Oriente intenta reanudar relaciones con la Iglesia Romana, se establecen ciertos acuerdos y reglas, sin embargo al retornar los lideres a Oriente son rechazados y tratados de traidores y vendidos. Fracasa la unión, sin embargo surge una facción de la iglesia en Oriente llamada “Uniatas” que todavía hoy en día permanecen fieles a la Iglesia Católica.

Concilio II de Lyon. Año 1274. Se reafirma la doctrina acerca del Espíritu Santo, que procede el Padre y del Hijo como un solo principio. Se somete a voto la doctrina sobre el destino de las almas luego de la muerte.

Concilio de Vienne. Año 1311. Luego de que la orden de los Templarios fuese creada, y se hiciera una fuerte y poderosa organización en Europa, se volvió ciertamente incómoda para la Iglesia. Reyes y señores feudales cultivaron celos y envida contra esta orden y se encargaron de sembrarlos también en el papado. Fueron condenados y el papa Clemente V decidió la supresión de la Orden, siendo luego totalmente extinguida mediante el asesinato de casi todos sus miembros en Europa.

Igualmente fueron condenados por herejes los Begardos y Beguinas, que eran asociaciones de ambos sexos que se dedicaban a la oración y la caridad. Proponían la perfección espiritual y afirmaban que el alma es verdadera y esencialmente forma parte del cuerpo.

Concilio de Constanza. (1414-1418). Se condenaron las ideas de Juan Wickleff (inglés) y Juan Huss (bohemio), así como Jerónimo de Praga, quienes se rebelaron contra el dogma romano, criticándolo y declarando inaceptable la injerencia de Roma sobre el clero de sus respectivos pueblos. Son los primeros movimientos para la creación de Estados Nación en Europa ya que entendían que la independencia política debía estar ligada a la independencia religiosa.

Concilio de Ferrara - Florencia. (1438-1442). Se procura la reconciliación de griegos y latinos. También se trató acerca de la reforma de la Iglesia.

En el concilio V de Letrán. (1512-1517) Se trató básicamente acerca de reglas de disciplina para el clero quienes venían incurriendo en prácticas escandalosas. Igualmente se plantearon definiciones acerca del alma humana, admitiendo (lo que habían negado antes) que forma parte del cuerpo, pero que es inmortal, así como es propia para cada hombre.

Uno de los concilios más importantes es el de Trento. (1545-1563). En este, en el que participaron tres papas: Paulo III, Julio III y Pío IV, se procuró combatir y condenar el protestantismo que recientemente había surgido, provocando una de las mayores crisis de la Iglesia, ya que se terminó con casi milenio y medio de monopolio de la fe.

A raíz de la revolución protestante de Martín Lutero, la iglesia tuvo que replantear su estructura y su doctrina. Se aclararon conceptos de los dogmas, se les dio un mayor rigor filosófico y teológico a fin de impedir que en el futuro nuevas ideas pudieran poner las creencias en tela de juicio. Obviamente se condenó a Lutero como hereje.

El concilio Vaticano I. (1869-1870). Se celebró a fin de condenar el racionalismo y el galicanismo. El galicanismo consistía en reconocer que el papa tenía la facultad de decidir las cuestiones en materia de fe, pero estas se hacían infalibles sólo si las aceptaba la Iglesia mediante el Concilio. En este concilio se decidió que las opiniones del papa son infalibles (nunca se equivoca) cuando este se dirige al pueblo cristiano haciendo uso de su suprema autoridad apostólica "Ex Cathedra" y lo sostenido por él, constituye dogma de fe. A esto se le llama “Infalibilidad Pontificia.”

Los presupuestos copulativos para que se produzca la “Infalibilidad Pontificia” son:
a) Cuando enseña una cosa referente al dogma o moral cristianos;
b) Cuando se dirige a la Iglesia Universal;
c) Cuando habla en su calidad de Maestro supremo de la cristiandad;
Si falta una de estas condiciones, el papa no es infalible.

También se precisó que textualmente que "La Iglesia es, pues, monarquía de derecho divino, y el Papa recibe plena potestad directamente de Dios."

Se define también el dogma de la Inmaculada Concepción.

Concilio Vaticano II. (1962-1965). Iniciado por el Papa Juan XXIII y clausurado por el Papa Pablo VI. Uno de los eventos más grandes de la Iglesia, puesto que fue la ocasión donde concurrieron la mayor cantidad de representantes de todo el mundo. El objetivo fue el "agiornamento" de la Iglesia, una renovación y puesta al día de sus dogmas.

Se procuró la unión de todos los cristianos, católicos o no. Una de las ideas principales fue procurar actualizar la institución sin necesidad de redefinir dogmas. Por primera vez se trató acerca de la libertad religiosa.

Este concilio finalmente produjo dieciséis documentos (que todo católico debería conocer) y que son: Cuatro constituciones, nueve decretos y tres declaraciones.

Las Cuatro Constituciones cuyo valor es teológico y doctrinal son:
1.- La Iglesia, "Luz de las naciones" - "Lumen Gentium". La iglesia es el pueblo de Dios. María es la madre de la Iglesia.
2.- La Sagrada Liturgia. En la liturgia, Jesucristo mismo obra como sacerdote, unido a todos los bautizados.
3.- La Iglesia en el mundo actual. "Schema XIII" - "Gaudium et spes". La Iglesia es solidaria con el género humano en su totalidad. Problemas urgentes: La familia, la cultura, la vida económico – social, la vida política y la vida internacional.
4.- La Revelación Divina. "Dei Verbum" La iglesia propone una interpretación de las escrituras desde un ángulo contextual y no puramente textual.

Los Nueve Decretos que contienen decisiones de alcance práctico normativo o disciplinario.
1.- La actividad misionera de la Iglesia que debe respetar sus condiciones sociales y culturales de las personas.
2.- Vida y ministerio de los sacerdotes, quienes son servidores de Cristo y de sus hermanos los seres humanos.
3.- Renovación de la vida religiosa. Promueve la participación en la vida de la Iglesia por parte de las órdenes religiosas.
4.- La educación cristiana. Todo hombre tiene derecho a la educación. La familia es la primera responsable.
5.- La misión de los obispos. Participan en el cuidado de todas las Iglesias.
6.- Formación de los sacerdotes.
7.- Apostolado de los seglares. "Apostolicam actuositatem" Se les reconoce a los laicos el deber y derecho de ser apóstoles de Cristo.
8.- Las Iglesias Orientales Católicas. La variedad en la Iglesia no daña su unidad, sino que manifiesta su riqueza espiritual.
9.- El ecumenismo. "Unitatis Redintegratio" Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos.

Las Tres Declaraciones, que son la expresión de la etapa de investigación y aclaración.
1.- La libertad religiosa. La verdad no se impone más que por la fuerza de la verdad.
2.- Los medios de comunicación social. Prensa, cine, radio, TV, deben contribuir a la justicia y a la verdad.
3.- Las relaciones de la Iglesia con las religiones no - cristianas. La Iglesia mira con estima las demás religiones, porque contienen una parte de verdad. Rechaza toda discriminación racial o religiosa.

* * *

Como se puede ver, el tránsito azaroso de la Iglesia en la antigüedad y las últimas reformas a fin de adaptarse a la sociedad moderna han dado como resultado la institución que tenemos hoy en día. Si bien ha procurado modernizarse, lamentablemente muchos cambios han sido tardíos y muchas decisiones se han tornando en simplemente declarativas en la medida que los propios miembros de la iglesia no suelen practicar las reglas de tolerancia y justicia que la Iglesia propone. Se vive un cambio generacional que estoy seguro afectará gravemente a la Iglesia católica a nivel mundial. Dentro de treinta años, se tendrán que adoptar serias decisiones en base a profundas reflexiones por parte de los jerarcas de la Iglesia para una eventual reforma conforme a los actuales tiempos. De igual manera creo que el conocimiento del Jesús histórico no resta validez a la existencia del Jesús divino, objeto de fe de miles de personas y en cuya existencia muchos encuentran consuelo y paz. De todas formas espero que este breve resumen sirva para un mejor conocimiento de esta institución histórica por parte de los que no creen para que procuremos ser tolerantes con sus miembros y particularmente de los que sí creen para que procuren ser tolerantes con los que no practican su fe.

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