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domingo, 17 de marzo de 2013

VIDA SALUDABLE: EL GIMNASIO ¿ENTRENAR O NO ENTRENAR?

El primero de febrero del dos mil once regresé al gimnasio después de casi tres años. Si bien en esos últimos tres años me preocupé de caminar, trotar y darle a las pesitas que siempre llevo a cuestas, es toda una experiencia desoxidarse y sentir como la sangre fluye de nuevo por los músculos y van recuperando su forma y volumen.  Entrené regularmente hasta enero del dos mil doce, luego por cuestiones laborales que resultaron finalmente favorables paré hasta setiembre del año pasado. En ese momento había llegado al exorbitante peso de setenta y siete kilos, que para mi talla es un exceso y se hacía notorio en mi imagen en los espejos, sobre todo de corbata. Se veían mis hombros estrechos, el vientre abultado y el talle ancho. Los pantalones de talla treinta y dos empezaban a quedarme ajustados. Regresé el gimnasio con una rutina intensa y alimentación limpia. Para diciembre había bajado a sesenta y ocho kilogramos y talla 29 de pantalón. Luego en los últimos meses he mantenido ese peso ganando un poco de masa muscular y espero reducir mi porcentaje de grasa en los próximos meses. Pero no es solo lo visual, se recupera ánimo, energía, postura y resistencia física. Ello ayuda mucho a mantener el buen humor en el trabajo, se produce más a nivel laboral y evidentemente  uno termina sintiéndose mejor con uno mismo.

Sin embargo, ya después de tantos años de ir al gimnasio y ejercitarme, (ya son más veinte  ¡Cómo pasa el tiempo!) creo que he aprendido algunas cosas que quiero compartir con quienes recién empiezan y con quienes retoman. Trataré de ponerlas en términos sencillos para que todos podamos sacar algo en beneficio:

Un error habitual sobre todo para principiantes es llegar a diciembre y tomar la decisión de ir al gimnasio esperando tener resultados visibles en un mes, para verse regio o regia en febrero. ¡No! Está usted rotundamente equivocado, tal vez se vea bien para febrero del año siguiente, pero no para este febrero. El cuerpo reacciona por etapas, durante unas tres o cuatro semanas recién se habrá acondicionado, el crecimiento o formación muscular solo vendrá después de tres o cuatro meses de trabajo intenso.

Resulta divertido ver gente que recién empieza llegar con el ipod, los audífonos, sentarse, preparar la banda sonora de Rocky I, II, III, IV y V y entrenar. Eso es pésimo. Primero aprenda los ejercicios, incorpórelos, entiéndalos y luego  agregue lo demás.

Otra cosa curiosa es ver a las personas pendientes de sus aparatos electrónicos. Es un mal vicio. Apague el equipo por un rato, si recibe una llamada pare, conteste y luego continúe.  Si usted está en la bicicleta y habla por teléfono, o escribe mensajes entre serie y serie, se desenfoca. Está perdiendo miserablemente su tiempo y su dinero. Le puedo asegurar con certeza que no tendrá resultados. No se trata solo de hacer ejercicio o sudar, tiene que concentrarse y enfocarse en lo que está haciendo. No hay que ser un genio para darse cuenta, observe a su alrededor. Los que muestran resultados visibles, son personas enfocadas en su entrenamiento.

Otro asunto es el mito de la quema de grasa. No se puede quemar grasa visiblemente y lograr crecimiento de músculo al mismo tiempo. Es un axioma absoluto. Es materialmente imposible que en el mismo periodo se queme grasa y crezca la masa muscular. O es lo uno o es lo otro. Normalmente en los primeros meses parece que hay crecimiento muscular, pero en realidad es quema de grasa. Es como tallar madera. Imagínese un cilindro de madera y usted lo talla dándole formas curvas al medio y disminuyendo el grosor en los extremos. A simple vista parece más voluminoso pero en realidad lo único que usted hizo fue sacar madera, y si no me cree mire las virutas en el piso. En el gimnasio usted se ve mejor porque fue sacando la grasa que sobraba y el musculo ganó tonicidad, que le da más dureza, ganó curvas pero no ganó volumen.

Una vez que se acondiciona el músculo y gana tonicidad recién puede trabajar volumen, eso se hace con una buena dieta llena de proteínas y carbohidratos. El músculo crece y usted sigue trabajando. También gana algo de grasa, por eso es mejor trabajar crecimiento en mayo, junio, julio, agosto y setiembre; tiene de octubre a diciembre para volver a perder grasa, si tiene un buen entrenamiento y dieta perderá la grasa perdiendo muy poco del volumen muscular ganado.

No deje de comer. Si usted deja de comer, el cuerpo reaccionará generando más depósitos de grasa como reserva y consumirá músculo para asegurar energía. Coma normal, sano y trabaje duro. Su metabolismo hará el resto.

Para poder comprender este asunto se debe leer mucho para entender cómo funciona el cuerpo; pero un ejemplo sencillo que sirve para explicar es este: Piense que el cuerpo tiene su propia capacidad de pensamiento y  voluntad.  Luego cuando usted deja de comer, el cuerpo piensa que se acerca un periodo de escasez, en consecuencia lo poco que usted coma lo convertirá en depósitos de grasa  y hará que su metabolismo sea más lento. Si usted toma poca agua, con la misma lógica retendrá agua. Lo mismo pasa cuando usted come mucho o toma mucha agua, el cuerpo interpreta que se acerca un periodo de escasez, si no, usted no comería tanto.  Cuando usted toma cantidades razonables de agua, come varias veces al día (en sus horas) y de manera sana (o limpia) el cuerpo sencillamente excreta los excesos, toma lo necesario y no genera depósitos de grasa o de agua.

Una vez que usted se haya acondicionado, piense en objetivos. Si quiere estar saludable y no ganar masa muscular, trabaje ejercicios cardiovasculares, haga los ejercicios que su instructor le indique con la fórmula regular peso, muchas series, muchas repeticiones. Si lo que quiere es ganar volumen, la fórmula es peso máximo, pocas repeticiones, máximo cuatro series.

Tenga claras sus metas, defina claramente que resultados quiere. Piense en un modelo a seguir, es distinto ser un fisicoculturista profesional que ser un sujeto “fitness”. Plantee bien sus retos.

El músculo crece por ruptura de fibra muscular, al trabajar usted rompe la fibra muscular, al curarse la fibra forma una especie de cicatriz que es lo que en el fondo le da volumen al músculo. Si lo que desea es ganar musculo, rompa esas fibras con trabajo intenso, luego vaya a descansar, duerma bien y dele tiempo para que se recuperen. Luego vuelva al mismo procedimiento.

Si desea masa muscular, coma porciones pequeñas cada dos horas durante todo el día. Eso ayuda al metabolismo. Si está quemando grasa o desea bajar de peso, solamente coma a sus horas. Tres comidas al día. Un buen desayuno, un almuerzo mediano y una cena pequeña. No coma nada más y ¡no se mate de hambre! Eso nunca funciona a largo plazo.

Mentalice, en la noche antes de dormir, vea su cuerpo como lo desea, véase haciendo los ejercicios. Al día siguiente solo materialice lo mentalizado.

Si usted es una dama y dice: “Yo no quiero hacer máquinas porque no quiero ser como las físico culturistas de los posters de los gimnasios, llenas de fibra y espaldonas” está equivocada de nuevo. Le pongo un par de ejemplos muy claros, al principio de esta nota puede ver las fotos de Jen Jewell, ella es una atleta fitness, la primera es de Jen en la escuela, la segunda es poco después en bikini, recién empezando a entrenar, la tercera foto es del dos mil diez, observe que su cuerpo en esa foto está en reposo, la cuarta foto es de junio del dos mil once, en competencia y la última por las mismas fechas en reposo. Lo que quiero que tome en cuenta es que las fotos de competencia implican que la persona se ha sometido a una dieta estricta por lo menos dos o tres semanas antes, se llega a un porcentaje de grasa corporal cercana al 7%, es evidente que ese porcentaje no se puede mantener todo el año, y sobre eso se debe aclarar que en el backstage las competidoras y competidores están bombeando sangre a los músculos con pesas a fin de mostrar lo mejor en el escenario.  No olvide además que las damas de los posters de físico culturismo entrenan mínimo cuatro horas al día y usan la fórmula peso máximo, pocas repeticiones máximo cuatro series. Las de fitness con poco peso, muchas repiticiones y cardio también por la misma cantidad de horas. Observe la foto de la derecha, es la atleta fitness rusa Areha Opan, la primera toma es de competencia la segunda es modelando con el cuerpo en reposo. ¿Nota la diferencia? El cuerpo que usted ve en la foto cuatro de Jen Jewell y la primera de Areha Opan son producto de años de entrenamiento. Usted no lo va a conseguir en unos meses por más que quisiera. Sea realista. Lo que usted está haciendo es inventarse una excusa. Haga ejercicio en máquinas, poco o regular peso, muchas repeticiones, muchas series. Entrene cuarenta minutos diarios y le garantizo que mantendrá sus mismas medidas o si no menores. No busque excusas o justificaciones, eso no sirve en los gimnasios. Para terminar la idea observe la foto abajo, es Jennifer Andrews, la primera foto es de competencia, debidamente musculada y la segunda modelando con los músculos en reposo.



En el caso de los varones pasa lo mismo. Escucho esta frase casi siempre en los principiantes: “Quiero entrenar pero no quiero estar lleno de musculos, eso ya es feo.” O las chicas que alientan esa justificación diciendo: “Pero no entrenes mucho, es feo ver a los hombres musculosos”. Bueno, ese es otro mito. Observe la foto de la izquierda. Se trata de Jay Cutler, es un sujeto sumamente masivo, campeón de fisicoculturismo (no puedo negar que consuma o no esteroides) pero lo cierto es que ese volumen no se consigue entrenando una hora por día. No sea iluso. Para llegar a esos niveles usted tendría que entrenar tres o cuatro horas diarias, invertir mucho dinero en vitaminas y proteínas concentradas, además de tener una disciplina de acero para el asunto de la alimentación, descanso y rutinas. Nuevamente, no se ponga excusas ni justificaciones. Además una cosa es ver a Cutler en la primera foto en competencia y en la segunda foto en reposo.

Los abdominales son toda una historia. Los músculos abdominales y oblicuos son otro grupo más de músculos. No son mágicos. Si usted hace mil abdominales diarios sólo logrará tener unos músculos abdominales poderosos, pero escondidos debajo de una capa de grasa. Nadie los podrá ver. Los músculos abdominales ayudan mucho con el equilibrio y con una buena postura, pero si desea tener unos visibles abdominales de guerrero espartano, primero queme la grasa que los recubre. Para este caso es un ejemplo notable el del atleta fitness Scott Do, cuya foto aparece a la derecha. La primera foto de arriba es una más o menos reciente. Scott Do asesora a personas que desean perder peso, Scott ha hecho un experimento, durante cuarenta y cinco días comió solo comida chatarra y gaseosas, logró el cuerpo que pueden ver en la segunda foto de arriba. Su propósito es comprender el proceso de lograr un estado saludable a partir de un cuerpo lamentable. Él está narrando día a día sus experiencias, recién va dos semanas en la recuperación y su principal observación es la falta de energías y fuerza a la que se tiene que enfrentar. La comida chatarra y las gaseosas destruyen el cuerpo, la foto inferior es de él modelando no hace mucho tiempo. No se olviden que Scott aún tiene buenos músculos, pero se encuentran escondidos bajo capas de grasa y evidentemente algo debilitados por cuarenta y cinco  días de inactividad. Este es un buen momento para que usted se fije sus metas. ¿Desea tener un físico como el de Jay Cutler o como el de Scott Do?   

La grasa se quema con número de pulsaciones, no con abdominales. No importa qué ejercicio haga usted, la grasa se quema proporcionalmente en todo el cuerpo. Perderá la misma cantidad de grasa en el abdomen si trabaja pantorrillas, bíceps, pectorales o abdominales. El ejemplo que siempre uso es el de los tenistas. Se demostró que un tenista profesional tiene la misma proporción de grasa en ambos brazos a pesar de usar con mayor intensidad uno solo de ellos.

Para quemar grasa eficientemente y mantener elevado el número de pulsaciones por minuto no descanse mucho entre serie y serie, el tiempo de descanso correcto es entre sesenta y noventa segundos entre serie y serie. Eso garantiza que sus pulsaciones no descenderán tanto que regresen al estado de reposo. Si usted retorna a las pulsaciones de reposo, deja de quemar grasa.

El atleta fitness peruano Daniel Dávila Aranibar, cuya foto aparece a la izquierda, siempre reitera que no existen ejercicios para reducir abdomen (o pancita) y es cierto. La grasa abdominal no se pierde con ejercicios solamente, es necesario y obligatorio controlar la alimentación como ya se señaló líneas arriba.

No olvide que la postura es el ochenta por ciento de su apariencia. Desde el primer día corrija su postura, contenga su abdomen  y ponga su espalda derecha. Sólo con eso usted se verá bastante mejor.

Hidrátese, antes, durante y después del ejercicio. Durante en pequeñas dosis o sorbos. Es una regla básica. No tienen que ser bebidas especiales. Con agua pura es suficiente.

Los ejercicios más eficientes son los que recurren a la simple lucha contra la gravedad, mientras más sofisticada la máquina, más tiempo le tomará darle forma al músculo o ganar volumen. Dedique parte de su entrenamiento a los fierros tradicionales con ejercicios clásicos.

La edad no tiene nada que ver, puede empezar ahora aunque tenga cincuenta años, no hay mejor ejemplo para ello que la atleta fitness chilena Loreto Soto, tiene 41 años y se ve... como ustedes pueden ver. No hay límites, el cuerpo siempre reacciona bien a una buena alimentación y apropiado ejercicio. Puede demorar un poco más o un poco menos, pero siempre se obtienen resultados positivos.

Aunque algunos podemos ser lo suficientemente disciplinados como para trabajar solos, siempre es mejor trabajar con una pareja que lo incentive y aliente y no deje que se rinda, usted en retribución deberá hacer lo mismo. Los resultados son mejores y más rápidos.

Una cosa interesante es la siguiente: Mucha gente se pregunta si debe dejar de comer definitivamente carnes rojas, asados, parrilladas, helado, chocolate, etc. Bueno, la mejor respuesta la vi en la red, por parte de un atleta fitness, la recojo porque es totalmente adecuada y dice más o menos así: “Digamos que usted es sedentario, come comida chatarra, bebe café en exceso, fuma y además toma gaseosas. Si un usted decide por un día hacer ejercicio, comer sano, tomar solo agua… para luego regresar a su misma rutina al día siguiente; ¿cambió algo en su vida? La respuesta es no. No va a haber ningún cambio sustancial en su vida o su salud por un día. Pues bien, al revés  sucede lo mismo. Si usted come limpio y sano, hace ejercicios, se cuida, toma solo agua y por solo un día come un buen churrasco y se da el gusto de un postre o un helado y luego regresa a su vida saludable, tenga la certeza de que nada malo le pasará.”:

Lleve una muda de ropa al gimnasio y de ser posible dúchese allí mismo al terminar, limpia las toxinas que en caso contrario quedarán en su piel hasta que llegue a su casa.

No deje de ir al gimnasio, si está con mucho trabajo, vaya aunque sea quince minutos. Ese ritual le ayudará a no abandonar el entrenamiento.

Lo no trabajado nunca se recupera. Si usted no trabajó hoy piernas no espere compensarlo trabajando mañana el doble. El cuerpo no funciona así, solo logrará lesionarse.

Un consejo adicional: Si usted va al gimnasio a mirarse al espejo y conversar con otros piense dos cosas:
a) Tal vez está interrumpiendo el trabajo de  otra persona que por cortesía no le dice nada y
b) Mírese al espejo al culminar el trabajo, para evaluar resultados, no en medio de él. El gimnasio no es un lugar para desfile de modas. Los espejos son para corregir posturas y evaluar el trabajo en desarrollo. Mucha gente va a trabajar su físico realmente, no los interrumpa.

Finalmente, sea respetuoso con sus compañeros de gimnasio y cuando termine de usar una máquina, déjela como la encontró.  Educación básica del gimnasio, todos se lo agradecerán.

Espero que esta nota sea de utilidad y ayude a quienes lo desean con lo poco aprendido estos años. Por mi parte yo me comprometo a seguir en mi propósito de ganar algo más de masa muscular y llegar a un doce por ciento de grasa corporal.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

TERMINA NOVIEMBRE

Noviembre se pasó en un suspiro.

Trajo muchas lecciones. Una lección importante es que si uno se esfuerza por hacer bien las cosas, no importa lo que suceda, siempre se saldrá airoso.

Aprendí también que mis instintos me llevan por buen camino cuando me falla la razón.

Asumí nuevas obligaciones y nuevos retos. Eso es indispensable para mantener la mente ágil.

Sigo acostumbrándome al nuevo hábito de sonreír más.

Ahora viene diciembre y es necesario replantear las metas. Siento que he cumplido mis metas del 2011 de manera casi satisfactoria, pero tengo deudas conmigo mismo. Todavía hay más cosas que hacer, con mayor empeño y disciplina. Cualquier falla, es eso: una falla, consecuencia de falta de concentración o distracción imperdonable. Hay que pulir esos detalles.

viernes, 28 de enero de 2011

MELANIO (Cuento)

Melanio abrió el cuaderno escolar cuidadosamente forrado que era su diario y escribió:

“SOY UN HOMBRE NUEVO, HOY EMPIEZA UN NUEVO DÍA, NO HABRÁ NADA QUE PUEDA DETENERME PARA ALCANZAR MIS METAS, NO VOY A MIRAR AL PASADO. HOY SOY UN HOMBRE NUEVO.”

Miró el párrafo escrito en letras de imprenta mayúsculas, le pareció feo, garabateó con furia el texto y frustrado arrancó la hoja. Tomó aire y empezó de nuevo. Reprodujo el texto con cuidado, con el esmero de un niño que aprende a escribir sus primeras letras, el brazo izquierdo extendido sobre la mesa, el rostro casi apoyado en el cuaderno y mordiéndose un labio, mientras repetía lentamente cada sílaba que iba escribiendo en el papel. Cuando terminó, sin cambiar de posición, volvió al inicio y repasó con cuidado cada una de las letras de todo el párrafo. Agregó formas geométricas adornando su obra y firmó varias veces alrededor. Dibujó una cruz esvástica y la repasó continuamente hasta que quedó satisfecho. Le gustaba tanto esa forma que había visto en los libros de su padre desde niño que no dejaba de dibujarla cada vez que escribía algo, lo hacía sentirse importante. La había visto también en los documentales donde aparecía Adolfo Hitler imponente con su uniforme de guerra ante las tropas. Los soldados y oficiales lo saludaban con todo ese respeto y devoción que él envidiaba. Si algún día tenía un hijo le pondría de nombre Adolfo Hitler, sí Adolfo Hitler Pariona. Entristeció, Pariona le parecía un apellido de perdedor. Melanio era un nombre afeminado, de maricón. Hace tiempo tenía pensado cambiarse de nombre. Tendría que hacer el trámite en el juzgado, se podría llamar Arnold Mayer, Adolfo Mayer sonaba mejor, tal vez escogería Klauer o Müller para el apellido. Eso lo pensaría con calma después. Primero tenía que completar el día.

Se levantó de la mesa y se colocó la boina guinda de comando que había comprado en el mercadillo de cosas usadas. Le asentaba bien. Ahora tendrían que respetarlo, guardó la boina en la mochila que había preparado temprano y salió de su cuarto, pasando por la cocina vio a su mamá cortando carne.
– ¿A dónde vas a esta hora Melanio? – le gritó cuchillo en mano.
– ¡Ya vuelvo! – contestó él y corrió hacia la puerta de lata oxidada tratando de no oír los improperios de su madre.
Una vez en la calle y fuera del alcance de los gritos tomó nuevamente aire. Hoy era el momento de poner en práctica todo lo leído. Hoy era el día de la soñada libertad financiera. Al fin saldría de la carrera de ratas. Enderezó la espalda y con paso firme caminó rápidamente por la avenida sin distraerse en lo irrelevante. Iba repitiendo mentalmente cada una de las consignas que había aprendido durante los últimos meses y que pondría finalmente en acción. Era un hombre nuevo e iba a alcanzar sus metas. Tenía una mente millonaria y brillante, su futuro estaba en sus manos. Ya lo había visualizado todo. Todo su plan de trabajo estaba previamente estudiado y sería la clave de su éxito.

Una vez en el objetivo, se preparó para el tramo final, las semanas de paciente observación y vigilancia darían sus frutos. Sentado en la banca del parque, frente a la estación de expendio de combustible más grande de la zona, extrajo su ejemplar de bolsillo de El Arte de la Guerra de Sun Tsu, leyó los pasajes que había marcado con resaltador para darse valor y esperó la hora exacta. Todos los días, de lunes a viernes, a las diez de la mañana el vehículo de seguridad de la empresa de custodia de caudales recogía el dinero de la estación de combustible. Los lunes como hoy se recogía la venta del fin de semana. Atento vio cuando el camión pintado de escandaloso amarillo ingresó al perímetro de la estación. Una vez que se detuvo, los agentes de seguridad armados se colocaron en las mismas ubicaciones de siempre, predecibles, Melanio, para entonces, ya se había acercado con la mano dentro de la mochila en espera de la salida de las bolsas conteniendo el dinero. Cuando vio a los otros dos agentes saliendo de la caja con las pesadas alforjas, caminó directo al camión, sin detenerse sacó el arma y la rastrilló velozmente mientras gritaba a todo pulmón:
– ¡Quietos todos conchesumadre! ¡Esto es un asalto!

* * *

El Capitán Saravia tocó la vieja puerta de latón y luego de algunos minutos atendió una mujer de baja estatura, cubierta de un delantal sucio y raído. Saravia se identificó y pidió permiso para entrar a la vivienda, la mujer nerviosa preguntó:
– ¿Qué ha pasado? ¿Para qué vienen ustedes a mi casa?
– ¿Es usted pariente de Melanio Pariona? – la interrogó el Capitán.
– Soy su madre – contestó la mujer entrando en crisis de nervios
– Su hijo está muerto – dijo Saravia frio e inmisericorde.

La mujer se sumergió en un llanto sordo sin desprenderse de la puerta, un subalterno de apariencia amable la tomó del brazo y le pidió que la acompañe al interior de la casa. Una vez adentro lo explicó brevemente que Melanio había intentado asaltar un vehículo de caudales que recogía dinero de una estación de servicios y había sido abatido por los agentes de seguridad.

Saravia sin alterarse le indicó a la mujer que le harían unas preguntas, pero que mientras se calmaba deseaban ver la habitación de su hijo. La mujer entre sollozos autorizó la inspección.

Cuando Saravia y sus subalternos abrieron la puerta del cuarto, quedaron sorprendidos, todas la paredes del cuarto estaban forradas de tela negra, contrariamente a lo que esperaba Saravia no habían posters de películas de guerra ni de musculosos o rubicundos actores de cine, tampoco los recurrentes almanaques de mujeres desnudas casi siempre rubias que encontraba en las habitaciones de criminales de perfil semejante al de éste. En este caso la ropa, la cama y los libros estaban en un intachable orden, todo impecable, sin una sola arruga. Los libros perfectamente ordenados por tamaño revelaban sus preferencias, casi todos ellos de autoayuda, desarrollo de la personalidad, libertad financiera y una colección completa de la historia de la Segunda Guerra Mundial. Frente a los libros en un folder plástico halló decenas de hojas de papel de diferentes tipos con cruces esvásticas dibujadas en diversos colores y tamaños, repetidas interminables veces. La habitación en conjunto revelaba un orden y disciplina intimidantes.

Saravia ordenó la búsqueda en los cajones. En uno de ellos encontraron un cuchillo de caza con brújula y un pomo de tinte rubio para el cabello. También varios cuadernos manuscritos similares al que encontraron en la mochila del occiso. Al igual que en aquél, estos estaban llenos de lemas alusivos al desarrollo personal, al éxito empresarial y casi ninguna información de su vida íntima o familiar, los márgenes a pesar del orden de la escritura eventualmente estaban adornados con figuras geométricas, firmas variadas del propio Melanio y dibujos recurrentes de la esvástica. Inventariaron y recogieron los libros junto con el folder, el cuchillo y los cuadernos; tomaron fotos y salieron del lugar.

Al llegar a la salida de la casa, el técnico preguntó a Saravia si iban a interrogar a la mujer, Saravia se detuvo cerca de la entrada; sin pedir permiso para ello encendió un cigarrillo y le dio un par de pitadas, miró a la mujer sentada en la vieja banca de madera, enjugándose las lágrimas en el delantal mugroso, de alguna manera le recordó a su propia madre; entonces sentenció amargamente:
- Vámonos señores, este es un caso cerrado.

* * *

Melanio presionó el gatillo luego de escuchar el retumbar de las armas de los agentes de seguridad, pero se dio cuenta que era demasiado tarde, un calor ardiente recorría ya su vientre y su pecho, sintió luego dos golpes más como si alguien lo tomara bruscamente del brazo y del costado al mismo tiempo, de inmediato los músculos de sus dedos se debilitaron y cedieron al peso del arma. Atinó a tratar de presionar su abdomen para aliviar el dolor y le dolió más, sus oídos se taparon y percibió un barullo que le recordó el sonido del mar, su visión se nubló lentamente al mismo tiempo que caía pesadamente de costado. Le vinieron a la mente como una ráfaga las imágenes de su madre, los abusos y golpizas de su padre para disciplinarlo, las largas noches en vela, los insultos y burlas de sus compañeros del colegio y del instituto. Sobre el cálido piso de cemento vio siluetas grises correr hacia él y gritos que ya no podía entender. Cerró los ojos y trató de visualizar una imagen de éxito que lo saque de esa situación desesperada repitiendo mentalmente “Soy un hombre nuevo” y un sopor vago alivió el dolor de sus heridas mientras pensaba en el hijo que nunca tendría y que se habría llamado Adolfo Hitler Pariona... Meyer... Klauer... Müller...

jueves, 25 de noviembre de 2010

ESCRIBIR NO ES DIFICIL


Es cierto, escribir no es difícil. Como dice Denegri, lo difícil es escribir bien. Hay que tomarse un tiempo para estructurar las ideas, repasar las formas gramaticales y pulir los textos. Tal vez por ello que hace tiempo no escribo por el simple placer de escribir.

Creo que es el momento de retomar esta afición y convertirla en adicción. Como toda adicción primero se parte de la creación del hábito. Los malos hábitos requieren de un buen grado de abandono y hedonismo. Los buenos hábitos (como la lectura y la escritura por ejemplo) requieren de disciplina en primer lugar y de una buena dosis de ánimo para practicarlos.

Una de los principales obstáculos para escribir, además de una posible falta de disciplina, suele ser la ausencia de un grupo de apoyo. Nadie quiere escribir para sí mismo, como apuntó García Márquez, uno escribe para los demás, para que lo quieran. Es por ello que se necesita saber que seremos leídos, tal vez criticados, señalados, abofeteados y lapidados, pero finalmente leídos.

Hoy leí un cuento breve de un querido amigo. Él también fue víctima del virus de la lectura y el ansia de escribir: somos víctimas del mismo padecimiento. Hoy al leer su creación la admiré y admiré también su valentía. Quiero ser el soporte que él necesita para seguir adelante, pero mis motivos son egoístas: Quiero también que él sea el soporte para seguir adelante yo mismo.

Supongo en este punto que ya no deberé retroceder, espero someter disciplinadamente a la crítica de mis futuros lectores lo que pueda poner a su disposición en este blog. Y si ningún lector ajeno visita la página sé que Claudio lo hará. Yo prometo hacer lo mismo con su blog y leer religiosamente cualquier cosa que escriba. Claudio: tienes un lector firmemente comprometido con tu trabajo.

Tampoco tengo un tópico en mente, este blog lo hice en un inicio para contar mis dichas y desventuras en la selva donde vivo en la actualidad. Imagino que escribiré de todo un poco, procuraré mantener la idea inicial de las crónicas de la selva, pero también presentaré ensayos breves y cuentos. Si algún día me animo por la novela, prometo avisar.

Volviendo al título, escribir no es difícil, pero requiere paciencia, disciplina y el soporte de los amigos, sobre todo de los amigos que comparten la misma pasión. Espero ser leído, sí, pero antes que muchos lectores, prefiero buenos lectores y de antemano ya sé que cuento con por lo menos uno.