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domingo, 29 de marzo de 2015

EL SERRUCHO (Crónica de un ensayo filológico y semiótico)

Bastante polémica había desatado en los medios académicos más ilustres la enigmática letra del tema musical denominado “The Handsaw”,  bien llamado por la vertiente de la escuela Germana “Die Säge” y conocida por el vulgo como “El Serrucho”. Al respecto en las instalaciones de la Real Sociedad Científica de Letras y Artes, sucesora de la Academia de Bologna del Rito más Antiguo y Aceptado, discutíamos con Richard McLaren, erudito británico de incierto origen ítalo germánico la posibilidad de que el tema en mención ocultase en sus versos mediante código cifrado algún mensaje de sectas oscurantistas, Illuminatis o del Nuevo Orden Mundial conocida esta por su aterrador lema “Ordo ab Chao”.

McLaren sostenía por su parte que se trataba más bien de una secuencia de cuartillas compuestas  de octosílabos imperfectos de rima libre alternada con rimas cruzadas o abrazadas; las que representaban de manera audaz los usos y costumbres de los bárbaros medievales que saqueaban los campamentos de Henry el Visigodo en las campañas de las Cruzadas dispuestas por el Papa Urbano II luego del concilio de Clermont. Explicaba McLaren el siguiente verso inicial:
 
"Se prendió la fiesta

Esta noche voy a beber 
Traigan la maicena 
Porque voy a dar.” 

Resultaba claro, afirmaba McLaren (pese a mi férrea oposición dogmática), que la aparente incertidumbre del último octosílabo tenía un referente implícito a Ticio y Tifeo, quienes no podían dar lo que desease el poeta, como se describía en el Canto XXIX de la Divina Comedia.

Edgar Short, filólogo de la Universidad de Estrasburgo quien pasaba algunos días por la ciudad y también participaba de la charla, anotó inteligentemente que la hipótesis de McLaren era en prima facie legítima, pero que sin embargo en la fecha del inicio de las cruzadas aún no se conocía la maicena puesto que siendo esta producto de la harina del maíz, se debía tomar en cuenta que esta gramínea había sido introducida en Europa recién en el siglo XVII, resultando en todo caso una imperdonable imprecisión histórica su uso. Lo más probable sería entonces que la cuartilla hiciese referencia, por la invocación del derivado del maíz, a una festividad de notorio origen pagano que realizan los pueblos mesoamericanos en Amatlán de Quetzalcóatl, Tepoztlán, en las cercanías de la localidad de Morelos en México.

Quedaba entonces la cuestión del uso del verbo “dar” en su forma infinitiva ubicado inmediatamente después del indicativo en tiempo presente del verbo “ir”. Resultaba un misterio la intencional omisión del objeto sobre el que recaería la acción. ¿Qué era lo que se pretendía dar? Y más importante todavía, ¿Porqué?

McLaren, dolido todavía por haber planteado la tesis fallida de las cruzadas sugirió que el misterio podría resolverse con el análisis del coro:
 
"Serrucho, serrucho, serrucho

Esta noche doy  
Serrucho, serrucho, serrucho. 
(repetir cuatro veces)"

Short indicó que ya había descubierto hacía tiempo que el ocasional énfasis de la “ch” en la palabra principal de los versos mediante el recurso de la repetición permanente obedecía a una tendencia literaria consistente en desorientar al oyente a fin de revelar sutilmente la postura antisistema del autor, además la deliberada omisión de las últimas líneas de lo que tendría que ser una cuartilla, se veía compensada por la repetición cuadruplicada de la expresión “Serrucho, serrucho, serrucho”, que en definitiva aclaraba el misterio de qué cosa era la que se tenía que dar.

McLaren y yo coincidimos en el extremo de que estas repeticiones generaban más dudas que aclaraciones, era claro que el autor no había pasado del infinitivo al indicativo en primera persona singular del tiempo presente caprichosamente, agregando además el elemento de la nocturnidad. Problematizamos: ¿Era acaso tan simple que lo que se podía dar y además de noche, era sencillamente un serrucho? Decidimos convocar a Denilson Dos Santos que casualmente compraba el diario frente a nosotros, puesto que recientemente se había graduado de Doctor en Semiótica en la Universidad de Lepanto con honores Summa Cum Laude con la tesis “Drei Käuze auf dem Vertiko, o la presencia infausta de la tercera lechuza en landó, Ambaraba chichí cocó.”

Instruido Dos Santos en el tema de debate, nos pidió analizar el resto de las estrofas, le mostramos las dos siguientes cuartillas:
 
"A María Moñito se le partió

La cama que el Chagua le dio 
La trajo pa que la arreglara 
Porque soy el que la clava. 

Clava clava clava 
Clava clava clava 
Cla cla cla cla cla cla 
Clava” 

Dos Santos, se entretuvo varios minutos con el texto, intentó primero descifrarlo como si se tratara de un galimatías, rápidamente le indicamos que esa fue nuestra primera intención pero no habíamos podido hallar un patrón de encriptamiento, por lo que habíamos abandonado esa senda y apuntábamos más bien a un contenido histórico y que lo habíamos situado ya en la América Central. McLaren señaló, que era inequívoca la referencia a la marihuana o marijuana, muy usada para las festividades populares en centro y sud América, junto al peyote, la mezcalina o la ayahuasca; sólo la marihuana, Cannabis Sativa, al ser una planta de la orden de las Urticales de clase Magnoliopsida formaba brotes que al ser secados se conocen como “moños” en el argot de los lumpanares.  Luego María no podría ser una persona, si no el sicotrópico.

Short, nuevamente a la defensiva, cuestionó la tesis de McLaren, cosa que era común en nuestras discusiones desde aquél incidente universitario, años atrás, cuando Short y McLaren se enfrentaron por el amor de Leonarda de la Colina Irribarren Ruiz de Somocurcio, lanzándose las hojas arrancadas de los poemas de Góngora el primero y de Becquer el segundo, situación que jamás se resolvió pues como se descubrió luego, Leonarda (Loli en el círculo del Club Campestre y Long Tennis) prefería secretamente a Vallejo a espaldas de su familia la que, desde entonces, ya la consideraba una traidora socialista congénita.

Volviendo, Short, con seriedad, propuso que María tenía que ser necesariamente una persona y no una planta, pues se le atribuía ejercer la propiedad de una cama traída por un oscuro personaje de nombre o apelativo Chagua. La cama entonces se habría partido y tendría que ser reparada con la aplicación certera de siete clavos enteros y seis clavos recortados a la mitad, conforme a la fórmula, esta vez sí críptica, que proponía el autor en la estrofa siguiente. Además, agregaba Short, el apócope de la palabra “para” en el tercer verso había tenido que ser usado inevitablemente para reducir en lo posible aquél que para ese punto ya se encontraba desbordado de su matriz octosílaba.

Mientras tanto Dos Santos había tomado mis apuntes y descubierto el siguiente coro, que rezaba:
 
"Yo soy su campintero

Ahí mamá, ahí mamá (repite cuatro veces) 
Y esta noche doy 
Serrucho, serrucho, serrucho 
 (repite cuatro veces)" 

¡Pero si la cosa está clara! exclamó el brasileño, lo que le va a dar es el serrucho. McLaren y Short sonrieron con sorna y me miraron, tuve que explicarle a Dos Santos que eso no era posible porque la cama de ser el caso se había descompuesto de tal manera que requería clavos – en número de siete enteros y seis recortados – para su compostura.  El uso del serrucho (o sierra en correcto español sin ser despectivo con la herramienta) solo sería posible si los daños fuesen mayores y se necesitara reemplazar en integridad una parte el mueble y ello no se desprendía de ninguna de las cuartillas. Era evidente que se trataba de un dato destinado a satisfacer las necesidades básicas de atención del vulgo presa del analfabetismo funcional campeante pero cuyo objeto real era desorientar al investigador científico.

Además, otra cuestión de fondo era - luego de oír atentamente la interpretación oficial - ¿porqué el autor había optado por la expresión “campintero” en lugar del término correcto “carpintero”?,  ¿Qué tenía que ver su progenitora en el desbarajuste de muebles rotos? y finalmente ¿Cuál era la finalidad de entregar el serrucho a María que aparentemente usaba un moño en la cabeza o lo agregaba al nombre de pila ya sea como apelativo coloquial o como patronímico?

McLaren mostrando cierto fastidio puntualizó que el cambio de la “r” por la “m” era evidente, el autor se había visto en la necesidad de crear el neologismo para darle integridad al texto debido a la presencia del componente rural. Así “campintero” no era otra cosa que una nueva palabra derivada de la raíz latina “campus” terreno llano que de acuerdo a una de las acepciones de la Real Academia de la Lengua se refiere a tierra laborable y del celto latino “carpentum” que derivó con el tiempo en el latín “carpentarĭus”  para referirse a quien trabaja y labra la madera, de tal manera que la nueva palabra viene a significar el oficio de labrar o trabajar la madera pero en el campo o área rural. Dos Santos asintió a la explicación de McLaren, que nos pareció a todos correctísima y agregó que le había llamado la atención el juego fonético del coro en su segundo verso, el autor inteligentemente había propuesto un intrincado acertijo de homofonía, pues de acuerdo a cada oyente la expresión se podría interpretar como una interjección de sorpresa o dolor “Ay mamá” o como el uso del adverbio de lugar “Ahí mamá” que conforme al contexto pretendía darle más de un significado metalingüístico al texto, pues sugería que la madre del “campintero” era quien procedía en la práctica a la colocación de los clavos en el lugar apropiado para el posterior martillazo.

Short, quien había estado escuchando atentamente, precisó que aún no habíamos descubierto para qué el “campintero“ le hacía entrega a María del serrucho. Nos miramos con consternación y guardamos silencio por algunos minutos, cavilando sobre la respuesta. Examiné el último coro y tuve una epifanía, era claro que el “campintero”  había llevado el serrucho para reparar la cama pensando que el daño era mayor y que al darse cuenta que solo requería de siete clavos enteros y seis cortados a la mitad, el serrucho le terminaba estorbando en la acción de clavar, motivo por el cual le entregaba  “daba” – la herramienta a María, propietaria de la cama, para que se la sostenga mientras trabajaba.  Short, McLaren y Dos Santos asintieron complacidos y convencidos; acto seguido nos pusimos de pie y levantamos nuestras copas por un éxito más de la Ilustre Real Sociedad Científica de Letras y Artes, sucesora de la Academia de Bologna del Rito más Antiguo y Aceptado.

jueves, 8 de septiembre de 2011

COMO UN CUENTO DE HADAS (Cuento)

En lo oscuro del bosque, a varios kilómetros del antiguo camino de herradura, en la vieja casa de Sebastián, los rebeldes comentan discretamente la muerte de la Reina. Habían sido días duros, la concentración de guardias armados en el palacio había impedido la actividad de la resistencia, no habían podido pegar los pasquines en las murallas de la ciudad ni convocar a la revolución. Los nobles habían tomado su silencio por una derrota y celebraban alegremente cuando llegó, como un baldazo de agua fría, la noticia de que la Reina había fallecido luego de dar a luz a su primogénita. Ahora en la casa, junto a Sebastián que era un pequeño burgués acomodado, estaban Jairo, un tipo inteligente y educado, nacido noble y ahora revolucionario, era el ideólogo; Arturo a quien llamaban el Cazador, un ex militar, antiguo miembro de la armada real que había caído en desgracia a los ojos del Rey por sus ideas libertarias; estaba Samuel, cuyo sobre nombre era el Espejo debido a la brillante armadura que usaba siempre en el campo de batalla, compañero de Arturo el Cazador en la armada real y que había desertado cuando este fue expulsado, Samuel había sido entrenado en Austria en el manejo de herramientas de inteligencia y espionaje, era el más recalcitrante del grupo, creía en la República como fin supremo y en el exterminio de la nobleza sin excepciones para llegar a ese objetivo. Finalmente completaba el grupo Selene, una bella muchacha, hija de Sebastián, educada, inteligente y serena, que había crecido escuchando a su padre y amigos acerca de la libertad, la democracia y la república. Había visto las injusticias del Rey, de los príncipes, duques y marqueses, que se daban la gran vida sin trabajar y exigían cada vez más impuestos para mantener sus lujos a costa del sudor de los más pobres.
– Este es el momento de atacar – dijo con absoluta seguridad Samuel
– No sé – replicó Sebastián – los guardias estarán atentos custodiando las exequias reales, además buena parte del pueblo se adhiere al dolor de la pérdida de la reina, que así no nos guste, era la única persona con sensibilidad en el palacio. Podríamos perder adeptos para la causa. No creo que sea una buena estrategia.
– Concuerdo con mi padre – dijo Selene – este no es el momento.
– De acuerdo – señaló Jairo – haremos lo siguiente: Selene aprovechando su amistad con la fallecida Reina irá a los funerales, desde allí nos mantendrá informados de la situación, nosotros prepararemos a los adeptos del pueblo con el entrenamiento con armas y la recolección de fondos mientras tanto, Samuel será el contacto con Selena y nos traerá la información. Tenemos que ganarnos en primer lugar al pueblo si queremos sacar adelante esta revolución.

Todos concordaron. Selena retornó a su casa en la villa y se arregló para ir a los funerales. Una vez en el palacio saludó cortésmente al Rey, el que se hallaba compungido, a su lado una doncella cargaba a la recién nacida que ignoraba todo lo que sucedía alrededor. Selene la acariñó y la niña de rostro pálido sonrió.
– ¿Cómo se llama? – preguntó Selene.
– Hace tiempo, su difunta madre – contestó el rey con voz amarga – un día de invierno, paseando por los jardines del palacio, se pinchó un dedo al tomar una de las rosas, unas gotas de su sangre cayeron sobre la nieve blanquísima y me dijo que si algún día tuviese una hija, le gustaría que fuese blanca como la nieve y con los labios rojos como la sangre. Por eso, en su honor, le puse Blanca de las Nieves
– Lindo nombre – señaló Selene.
– La niña le sonríe – agregó el Rey esbozando una mueca de satisfacción – le agradeceré se quede después de las exequias con nosotros por favor. Es mi invitada.
– Con gusto – dijo Selene e hizo una venia mientras acariciaba el rostro de la pequeña princesa.

* * *

Poco tiempo después de los funerales, el Rey Teodorico III, sin el freno que en vida le imponía la prudente Reina ya fallecida, recrudeció sus prácticas autoritarias. Con el pretexto de combatir a los rebeldes republicanos incrementó los impuestos a fin de implementar un nuevo regimiento de caballería. En pocos meses, en complicidad con el arzobispo Mulet, hizo excomulgar a los principales burgueses de la ciudad, simpatizantes con la república y confiscó sus bienes a favor de la corona, sus hijos menores fueron hechos esclavos y puestos a disposición de palacio para quehaceres domésticos. Entre tanto, Selene se había logrado infiltrar tanto en la vida social de palacio que ya casi no dormía en la casa de su padre. Se había hecho cargo de la crianza de Blanca de las Nieves y la niña había simpatizado con ella. Sin embargo, un día soleado el Espejo se acercó a ella sigilosamente en el mercado de la villa con un encargo:
– Dice Jairo que seduzcas a Teodorico. Es sumamente importante para la causa de la revolución que logres que te pida en matrimonio.
– Eso es imposible – contestó susurrando Selene mientras fingía admirar unas telas – yo no soy noble.
– No te preocupes – replicó el Espejo – corre el rumor que el Rey está complacido contigo y los cuidados que le das a la niña. Aprovecha eso. Suerte.

Solo tres meses después, se anunciaba en la corte el real compromiso entre el Rey Teodorico III y la joven Selene a quien previamente y por cédula real se le había concedido el título de duquesa.

* * *

Al día siguiente del matrimonio real, el barullo proveniente de extramuros despertó a la joven Selene. Se vistió rápidamente y salió. Una doncella lloraba en una de las terrazas. El Rey, aprovechando que los revolucionarios habían bajado la guardia por las fiestas, había ordenado una brutal matanza, los pocos burgueses que quedaron a salvo luego de la intervención del arzobispo Mulet habían sido asesinados, habían incendiado el escondite de Samuel el Espejo y Arturo el Cazador, algunos decían que habían muerto carbonizados dentro de la casa. Jairo había logrado escapar. Selena pensó en su padre. Corrió en busca del Rey, este estaba despachando con la armadura de guerra puesta. Hizo una seña a los guardias y estos salieron. Selene lo miró sin saber que decir, empezó a llorar y cayó de rodillas en el piso de mármol. Teodorico habló calmado:
– Tu padre está vivo, si eso es lo que quieres saber.
– ¿Pero por qué? – preguntó entre sollozos la muchacha.
– Tú lo sabes bien, pero en consideración a ti, pasará el resto de sus días en el calabozo de la torre. Su vida está en tus manos. Si haces cualquier cosa, la menor cosa, que me haga arrepentirme, los envío a los dos a la horca. Dos guardias te vigilarán las veinticuatro horas hasta que me demuestres que puedo confiar en ti. Por ahora no es conveniente hacer más, lamentablemente mi hija te quiere y el pueblo también. Y olvídate ya de esas tontas ideas revolucionarias. Ahora eres una Reina ¡compórtate como tal!

Selene salió sin contestar. Habían descubierto que el Espejo y el Cazador estaban escondidos en la casa de su padre, y ahora ambos estaban muertos. Por ahora no haría nada más. Por lo menos su padre estaría con vida, preso, pero con vida. Se fue a llorar en silencio a su recámara.

* * *

Durante catorce años el sangriento régimen dictatorial de Teodorico III causó estragos en el pueblo, la situación era insoportable, mientras los habitantes de palacio disfrutaban de las mejores comodidades, el pueblo sucumbía al hambre y las enfermedades. Los antiguos señores feudales que antes apoyaban a Teodorico ya no estaban tan contentos con el régimen, la hambruna había diezmado a los campesinos, haciéndoles perder valiosa mano de obra. Los burgueses actuaban con cuidado, sus márgenes de utilidad eran mínimos y muchos habían preferido irse a otros reinos. Mientras tanto Blanca de las Nieves había crecido y era una atractiva muchacha, sin embargo desde muy niña había sido muy apegada a su padre. Desde los ocho años había aprendido a despachar junto al rey, tomar decisiones y escuchar a nobles, cortesanos y villanos; tenía la misma personalidad fuerte del padre y se corría el rumor de que, de llegar a ser reina algún día, sería mucho más dura y sanguinaria.

Un día estando en el mercado comprando telas, Selene escuchó una voz conocida que le hizo temblar las rodillas, sus ojos se humedecieron e iba a voltear, pero la voz le dijo que se quede quieta.
– ¡Samuel, estás vivo! – susurró.
– Shhh… – dijo la voz, no uses mi nombre. El Cazador también sobrevivió, estamos con Jairo y queremos salvar a tu padre, pero primero hay que destruir a Teodorico.
– ¿Cómo puedo ayudar? – preguntó tapándose el rostro con la capucha de su capa de seda.
– Te avisaremos, yo seré tu contacto. ¡Ah! Tu nombre clave será “la Madrastra” – Dijo el Espejo y desapareció.

Algunos meses después Selene, la Madrastra, recibió diversas instrucciones para averiguar número de soldados, armas, cantidad de pertrechos y, de ser posible, fondos en las arcas del palacio. Averiguó lo que pudo, discretamente, recordó a su pobre padre que viejo y enfermo todavía resistía en el calabozo de la torre, gracias a los cuidados que ella se encargaba de hacerle llegar.
Un día el Espejo le dio un encargo especial, debía convencer a la princesa Blanca de las Nieves para asistir a los juegos florales en la villa. La Madrastra preguntó:
– ¿Para qué?
– Eso no te incumbe – dijo el Espejo.
– ¿No pensarán hacerle algo no?
– El régimen debe caer por completo Madrastra, nuestra misión es acabar con las raíces del mal. Golpearemos al dictador donde más le duele. No te ablandes. Confiamos en ti.

A las dos semanas Blanca de las Nieves emocionada, a instancias de la Madrastra, se preparó para ir a la feria. En el trayecto el convoy fue atacado por un grupo de republicanos subversivos, mataron a los soldados y secuestraron a la princesa. El grupo era liderado por Arturo, el Cazador. Una vez internados en el bosque, los hombres empezaron a murmurar y mirar con lujuria a la joven princesa, que si bien se encontraba asustada, se mantenía firme y altanera.
– Cazador – dijo lascivo el Jabalí, un mercenario gordo y de dientes torcidos – si la vamos a matar, primero podemos divertirnos un poco. Dicen que la muchacha es virgen, mire esa piel blanca y suave.
– ¡No! – exclamó el Cazador – no estamos aquí para satisfacer nuestros instintos. Esto es por la revolución. Quédense aquí todos, es una orden. Yo me hago cargo.

El Cazador se llevó a la muchacha hacia la espesura, desenvainó la espada y le ordenó que se arrodille, ella lo hizo con calma y sin llorar a pesar de que estaba aterrada. Miro desafiante a los ojos del Cazador, este recordó sus días en la armada, la lealtad que juró al Rey, siempre había estado en abierto desacuerdo con las ideas radicales del Espejo. Levantó la pesada espada sobre su cabeza y la muchacha resignada, con las manos atadas en la espalda, se inclinó hacia adelante a la espera del certero golpe en su cuello.

* * *

En el palacio la noticia de que la princesa estaba muerta enturbió el ambiente. Teodorico al conocer la noticia se encerró en su despacho con Iván, su general de confianza. En la villa se corría el rumor que los rebeles habían hecho llegar a palacio el corazón de la princesa en una canasta. Todos estaban aterrados, nadie sabía cómo reaccionaría el Rey. Selene, la Madrastra lloró en medio de la confusión, pensó que solo la iban a secuestrar, nunca imaginó que la matarían de una manera tan cruel. Por su parte el Espejo se reunía con Jairo en una cueva de oso abandonada en la montaña.
– ¿Qué sabemos del Cazador? – preguntó Jairo mientras agregaba algunos leños a la pequeña fogata.
– No se ha reportado – dijo el Espejo – debe estar escondido. El Rey ha ordenado una búsqueda total en la villa y alrededores, tiene soldados apostados en casi todo el bosque, quiere hallar a los responsables, con esa excusa ha vuelto a aumentar los impuestos y ha encarcelado en la torre a los principales burgueses, arrebatándoles sus bienes, igual que quince años atrás.
– En fin, sabíamos que eso podía pasar. ¿Qué sabes de la Madrastra?
– Está en el palacio. Al parecer a salvo.
– ¿Has confirmado el apoyo de los terratenientes?
– Sí, la mayoría de ellos están de acuerdo con el derrocamiento del régimen e instaurar la república. ¿Cuál es el siguiente paso Jairo?
– Matar al rey – sentenció Jairo mirando el fuego.

* * *

Cuando la muchacha abrió los ojos, se encontró recostada en una modesta cama, las sábanas no eran de seda, más bien era un tosco lino. Sobre la mesa de madera cruda una vela de cebo alumbraba la habitación. Por la ventana se podían ver los árboles frondosos cuyas hojas eran iluminadas por la luna llena.

Se puso de pie, despacio, caminó hacia la puerta y antes de que pudiera llegar a ella, esta se abrió, e ingresó un corpulento tipo que fácilmente superaba los dos metros, solamente su espada era más alta que ella.
– Tranquila princesa – dijo el hombre.
– ¿Qué ha pasado?
– La estamos custodiando por orden de su padre, ha sufrido usted un atentado. En el reino piensan que usted está muerta.
– ¿Pero qué sucedió, todavía no entiendo? Solo recuerdo que …
– El Cazador, el tipo que iba a matarla – interrumpió el hombre – lo abatimos con una flecha. Usted se desmayó. Estuvimos siguiendo el convoy desde que salió de palacio. Su padre nos envió. También matamos al Jabalí y los otros rebeldes. Enviamos un corazón de venado en una canasta, eso fue idea de su padre. El rey ha dispuesto, por su seguridad, que es mejor que los rebeldes crean que está muerta. Tenemos orden de custodiarla aquí hasta que se ubiquen a los responsables.
– ¿Tenemos? – preguntó Blanca de las Nieves
– La guardia de honor de su padre – su majestad – contestó el hombre cuadrándose.

La princesa lo recordó, eran siete sujetos enormes, formidables, feroces y entrenados para matar, la guardia personal y de absoluta confianza de su padre; en el palacio y el pueblo los llamaban burlonamente “los siete enanos.”

* * *

Luego de seis meses de sanguinaria persecución, el rey se había hecho del patrimonio de los principales terratenientes y burgueses del reino. La mayoría de ellos estaban muertos o prisioneros y los menos, los que tenían alguna influencia clerical o de otros reyes vecinos, habían logrado escapar. Fue en esos días que el Espejo se comunicó con la Madrastra, corría el rumor que Blanca de las Nieves estaba viva bajo la custodia de los siete enanos, en un campamento abandonado cerca de una antigua mina de carbón. Le confirmó también que el Cazador estaba muerto.

La Madrastra se las arregló para averiguar el paradero de la princesa, una mañana entró a la habitación de Iván, este recién despertando, ella se desnudó y se metió despacio en su cama, el hombre reaccionó mal pero ella lo calmó, lo convenció de que siempre se había sentido atraída por él, por su cuerpo fuerte y varonil, mientras lo acariciaba con fuerza y lo sometía a sus caprichos. Selene pensaba en lo fáciles que son de seducir los hombres, mientras se movía sobre él cabalgándolo, cerró los ojos y pensó en Arturo, deseó con toda su alma que se hombre desnudo que yacía bajo ella fuese el Cazador y no éste aburrido general. Mantuvo la relación clandestina durante algunas semanas, hasta que se ganó su confianza. Un día le preguntó acerca de los rumores que corrían sobre Blanca de las Nieves. El general le confirmó los rumores sin sospechar que era víctima de una trampa. A los dos días el general Iván Zarcovic era encontrado muerto en su lecho, al parecer había sufrido un ataque al corazón durante la noche, solo la Madrastra sabía que un poderoso veneno era la causa de su muerte.

* * *

El Espejo, cuando recibió la noticia de que la Madrastra conocía el paradero de la princesa, le envió una nueva tarea. Debía eliminar a Blanca de las Nieves, ella era la única que podría llegar hasta ella sin despertar sospechas. A Selene se le partió el corazón, sin embargo recordó que debido a la muchacha, Arturo estaba muerto. Con pesar salió al bosque a recoger bayas de belladona, prepararía un fuerte narcótico de tal manera que la muchacha muriera en medio de un sueño profundo, sin sufrir. Una vez que preparó la letal mezcla, remojó en ella toda la noche la mitad de una manzana. Al día siguiente pidió una escolta y se dirigió a la mina de carbón. Los siete enanos al reconocerla la dejaron pasar, imaginaron que el Rey había compartido el secreto con la Reina, una vez en el interior de la cabaña, abrazó efusivamente a la princesa y hablaron largo rato, ella le preguntó por su padre, si estaba bien, conversaron mucho y al final la Madrastra le entregó la canasta con las frutas olorosas cortadas a la mitad, ella cogió la mitad de una manzana y le ofreció la otra a la princesa, ella aceptó y ambas comieron entre sonrisas.

Selene se despidió, tenía que actuar rápido, Teodorico no tardaría en enterarse de su ingreso al escondite de los enanos, sobre el caballo al galope y seguida de cerca por su escolta, llegó a palacio. Subió a las habitaciones del Rey y lo halló todavía en su litera de descanso, roció el resto de la poción de belladona en el vino y sirvió una copa. Lo despertó y se la alcanzó, este todavía somnoliento bebió. Una hora más tarde fallecía en su bañera.

Las horas siguientes serían determinantes, tendría que convencer al arzobispo Mulet y al Primer Ministro que la muerte de Teodorico fue natural, de la princesa no tendría que preocuparse, oficialmente estaba muerta. En unas horas más el Espejo y los suyos atacarían la cabaña para acabar con los siete enanos que eran los únicos testigos de ese hecho. Se preparó para llorar a su difunto esposo, en unas horas más sería la única soberana y podría al fin liberar a su padre, luego siendo de origen plebeyo, no tendría mayor reparo en abolir la monarquía y declarar la tan ansiada república.

* * *

Mientras tanto, en la cabaña uno de los enanos se percató de que la princesa no despertaba de su siesta de la tarde, ingresó a la habitación y comprobó que no tenía pulso. Enviaron a uno de ellos a avisar al Rey mientras, con sentida tristeza, los otros siguieron el protocolo de seguridad: en una especie de camilla hecha con las tablas de la cama, aseguraron el cuerpo inerte de Blanca de las Nieves y lo depositaron en una cámara secreta en el sótano de la cabaña, un lugar que los antiguos mineros había usado para esconderse de los bandidos y asesinos. Luego se prepararon para abandonar el lugar. De pronto los enanos escucharon el relincho dolido de un caballo ensangrentado y sin jinete que regresaba del bosque, no se habían dado cuenta todavía de lo que pasaba cuando la emboscada de doscientos revolucionarios cayó sobre ellos con lanzas y flechas hasta exterminarlos.

* * *

Con un dolor de cabeza insoportable, Blanca de las Nieves despertó en medio de la oscuridad, la belladona no había sido suficiente para matarla, pero le había causado un estado de rigidez parecido a la muerte. Se desató y pacientemente buscó la salida en medio de la oscuridad. Al lograr salir se encontró con los cuerpos ya pestilentes de los siete enanos, totalmente desfigurados por las fechas y las lanzas. Todos ellos horriblemente decapitados. Salió con cuidado y caminó durante horas hasta encontrar un campesino en el camino. Fingió ser una muchacha perdida y le pidió ayuda para llegar al reino vecino, al palacio del príncipe Asencio, su primo.

* * *

Tres meses después, llegaba la noticia que el príncipe Asencio se casaría con una joven muchacha de noble cuna. La noticia no despertó mayor emoción en lo que fuera el reino del gran Teodorico III convertido en una incipiente república, Jairo presidía el senado y Samuel el Espejo fue nombrado el Primer Cónsul de la República, Selene había disentido ocupar cargo público pero se le había dado un nombramiento simbólico por los servicios prestados a la instauración del nuevo régimen. Se estaban preparando la redistribución de las tierras entre los campesinos y la restitución de bienes a los pequeños burgueses, los títulos nobiliarios fueron abolidos y los nobles expulsados, excepto aquellos que el Espejo ejecutó directamente los primeros días cuando el desorden y desconcierto imperaban junto con todos los miembros del clero, entre ellos el arzobispo Mulet. El padre de Selene había recuperado la libertad y esperaba recomponer su salud para servir de consejero consular.

Aproximadamente una semana después de la noticia del matrimonio de Asencio llegaron dos noticias aterradoras al senado presidido por el Espejo. La primera, que el príncipe Asencio había fallecido misteriosamente a los dos días de su matrimonio. La otra que la nueva princesa, que no superaba los dieciséis años, había reivindicado su título de reina y se dirigía hacia la nueva república con un grueso ejército. El pánico cundió, el nuevo estado tenía un ejército pobre y débil. Los senadores que tenían como conseguir un caballo huyeron de inmediato, al igual que la mayoría de los burgueses, los antiguos terratenientes se declararon a favor de la monarquía preparando la bienvenida a los invasores. El Espejo y Jairo se quedaron en lo que fuera el antiguo palacio a fin de negociar un armisticio con la joven reina. Selene insistió en acompañarlos junto a su padre. Los ejércitos invasores ingresaron sin mayor esfuerzo, la resistencia fue mínima. En la fuente frente a palacio custodiada por una férrea escolta, la princesa envuelta en una dorada armadura descendió de su caballo, cuando se quitó el yelmo Selene se desmayó de la impresión. Era Blanca de las Nieves, con una mirada de odio y determinación que podría haber incinerado a quien se pusiera en su trayecto. Hizo una seña y los guardias prendieron al cónsul y al presidente del senado. Lo mismo hizo con la Madrastra y Sebastián, su padre.

En los meses siguiente se restauró la Monarquía, como se predijo, Blanca de las Nieves fue una soberana mucho más cruel y despiadada que su padre. Anexó a su reino el de su difunto marido Asencio y aumentó los impuestos, decretó la esclavitud como medida sanción a quienes no los paguen y nombró a sus allegados como miembros del nuevo clero sin intervención del Papa. A Sebastián, el Espejo y Jairo los hizo decapitar luego de interminables torturas, sus cabezas fueron colocadas en lanzas a la entrada del palacio, los cuerpos despedazados sirvieron de alimento a los gavilanes.

Selene fue torturada durante meses en la torre, por orden de la Reina, se le confeccionaron unos zapatos de hierro, los que eran ajustados a sus pies y luego calentados hasta el rojo vivo. Pocos días antes de que muriera por la infección generalizada, fue visitada por Blanca de las Nieves, quien subió a ver a la que alguna vez fue su madrastra. Las mujeres no se hablaron durante unos minutos, Selene mostraba un estado lamentable, agónico. En un último esfuerzo dijo:
– ¿Por qué me haces esto?
– Tú mataste a mi padre – señaló la Reina – y quisiste matarme a mí.
– Era por una buena causa, por la república.
– Eso ya no importa. Mi causa también es buena, es por mí y por el recuerdo de mi padre.
– Tarde o temprano se sabrá lo que estás haciendo – increpó Selene – la historia te va a juzgar.
– ¿Cual historia? – preguntó – ¿la tuya o la mía? ¿Acaso no sabes que la historia oficial es la que contamos los que estamos en el poder?
– La verdad siempre sale a luz.
– ¿Eso crees? Te equivocas madrastra, yo me encargaré que con el tiempo el mundo recuerde esto como un cuento de hadas.

Y se retiró la Reina, bella, magnífica y soberbia a través de las pétreas escaleras de caracol que conducían a las mazmorras del palacio.

sábado, 30 de abril de 2011

LA DIVINIDAD DE JESUS Y LOS CONCILIOS ECUMENICOS

El nacimiento de Jesús dio a inicio a nuestra era, de acuerdo al sistema calendario que actualmente usamos en el mundo occidental. Si se revisa cualquier texto serio de historia, se podrá verificar que el indicado año de nacimiento equivalente al año 753 del calendario romano. Jesús murió el año treinta y tres, a la edad, precisamente de treinta y tres años. Pero este Jesús es el Jesús Divino, aquel en el que todo el respetabilísimo mundo cristiano cree, gracias a la libertad de credos y cultos imperante en los pueblos civilizados.

Sin embargo existe también el Jesús histórico, que aunque negado permanentemente por la Iglesia Católica, se abre paso poco a poco sorteando las trampas del tiempo, gracias a la labor de reconocidos historiadores de todo el globo. Este Jesús histórico no nació el año 753 romano como se ha dicho. La Iglesia Católica afortunadamente (pero de manera muy discreta) recientemente ha reconocido un error de cálculo matemático de sus historiadores. Documentos oficiales del Imperio Romano detallan que Herodes, Rey de Judea en la época en que nació Jesús, y que como se sabe, de acuerdo a las fuentes bíblicas, ordenó la muerte de los neonatos de la zona con la intención de asesinar a Jesús recién nacido, murió el año 749. Por tanto es materialmente imposible que el nacimiento se haya producido el año 753, puesto que Herodes habría muerto cuatro años antes. Y en segundo lugar, de acuerdo a los mismos documentos oficiales, aparece que fue el año 746 que el pretor Quirino ordenó un censo, que tenía la particularidad de que el empadronamiento debía ser en el lugar de nacimiento y no en el de residencia; situación que llevó a María y a José a Belén, donde nació Jesús durante la travesía. Por tanto resulta inequívoco que el año de nacimiento fue el mismo del censo: 746, esto es siete años antes de la fecha que se determinó en la Edad Media. Lo que nos indica de manera irrefutable que Jesús murió crucificado en realidad a la edad de cuarenta años en el Gólgota.

Este error en el cálculo en la edad del Jesús histórico es el primer eslabón de una larga cadena de errores e imprecisiones históricas, sin embargo lo que mucha gente no conoce es el tránsito histórico de las convenciones acerca de la divinidad de Jesús y cuya principal evidencia son precisamente los Concilios Ecuménicos celebrados por la Iglesia Católica a lo largo de estos últimos dos mil años.

La Iglesia Católica como sociedad, cuenta, al igual que los estados modernos, con tres poderes dentro de su ámbito religioso: legislativo, judicial y ejecutivo.

Debido a ello y a fin de establecer sus normas internas referidas a la doctrina, a la moral o a la disciplina de la institución, las que deberían ser seguidas por sus fieles, la Iglesia reúne a sus principales miembros a fin de resolver problemas internos o definir posturas frente a otros credos e incluso otros estados. Las indicadas reuniones o asambleas reciben por nombre el de Concilios, estos pueden ser locales o regionales, pero si la asamblea o concilio convoca a toda la Iglesia a nivel mundial recibe el nombre de “ecuménico.” En ese caso lo usual es que el Papa concurra personalmente a fin de presidir la asamblea o en caso de salud o imposibilidad temporal es representado por Legados.

Normalmente los concilios han sido invocados con el fin de que el Papa proclame un dogma, establezca reformas en la estructura burocrática de la Iglesia o para condenar alguna herejía o como en los últimos concilios para crear nuevos pecados o raramente eliminar algunos.

Al inicio de los debates, que pueden durar varias sesiones e incluso años, los intervinientes juran que permanecerán fieles a la Iglesia y al Papa, el juramento como se le conoce hoy fue creado y escrito por el papa Gregorio VII en el año 1709.

El Papa, como líder supremo de la Iglesia, decide cuáles serán los temas que serán discutidos en el Concilio. De la misma manera a su simple arbitrio puede interrumpir las sesiones, postergarlas o diferirlas. Dada la complejidad de algunos temas, al igual que los modernos congresos, el trabajo se divide en comisiones, las que alcanzan conclusiones preliminares que luego son sometidas al voto del pleno. Dichos votos son nominales y por mayoría simple. Sin embargo esto en la práctica resulta siendo un simple simbolismo o formalidad, ya que históricamente siempre ha prevalecido el punto de vista del Papa de turno en cada concilio.

Una vez que el acuerdo es aprobado por el Papa, las conclusiones del Concilio son promulgadas por medio de una Bula.

El primer concilio fue el de Nicea, llamado I de Nicea. Se llevó a cabo el año 325. Recuérdese el contexto: recién el emperador Constantino I se había convertido al cristianismo, las persecuciones a los cristianos habían terminado gracias al Edicto de Milán. Sin embargo el primer problema al que se enfrentó el cristianismo incipiente fue la herejía Arria, propugnada por Arrio, sacerdote alejandrino que negaba abiertamente la divinidad de Jesús y obviamente la concepción de la trinidad. La propuesta de Arrio había captado una gran cantidad de seguidores, lo que significaba un grave problema político para la recién instaurada religión oficial.

Constantino I, entonces, convoca el Concilio. En este y aunque resulte difícil de creer, se sometió a votación la divinidad de Jesús (posición defendida por Atanasio, diácono de Alejandría), obteniendo esta propuesta la mayoría (siendo irrelevante si fue ajustada o abrumadora) y por tanto se procedió a declarar como verdad absoluta la divinidad de Jesús, constituyéndose así en Verbo, verdadero hijo de Dios, de la misma substancia del Padre y por tanto verdadero Dios. De la misma manera en este concilio se fijó recién la fecha de la pascua y se determinó la fecha en que se celebraría el nacimiento de Jesús: El 25 de diciembre.

Así quedó Jesús elevado a la categoría de Divinidad casi 300 años después de su muerte y, tal como señalara alguna vez Nietzsche, probablemente en contra de sus deseos.

En el año 381 se celebró el Concilio I de Constantinopla, ello debido a que un líder de la Iglesia en Constantinopla, de nombre Macedonio, propuso que si efectivamente Jesús, como verbo, era Divino, no lo era el Espíritu Santo; quien en todo caso tendría una posición intermedia, similar a la de los ángeles, cuya misión sería la de suministrar las gracias a los creyentes.

A los seguidores de esta teoría se les llamó macedonianos, se les condenó de herejes y se reafirmó la divinidad del Espíritu Santo, por votación también, como ya se explicó.

El año 431 se celebró el concilio de Éfeso, en este se condenaron las ideas de Nestorio, líder de la Iglesia en Constantinopla también, quien afirmaba que Jesús era puro hombre en cuyo interior habitaba el Hijo de Dios. De la misma manera afirmaba en esa secuencia lógica que si Jesús no era divino, tampoco podría serlo María. El mismo destino siguieron las doctrinas de Pelagio y Celestino, quienes negaban que hayamos heredado el pecado original de Adán y señalaban que el ser humano es básicamente bondadoso en esencia, y es capaz de hacer el bien sin necesidad de la intervención divina.

En el año 451 se llevó a cabo el concilio de Calcedonia. Ante la aparición de los monofisitas se procedió a convocar este Concilio, los monofisitas proponían que las naturalezas divina y humana de Jesús estaban unidas o fusionadas, y en el proceso había sido una especie de absorción de la naturaleza humana por la divina. Esta teoría fue defendida por Dióscoro, patriarca de Alejandría y por el abad Eutiques (su teoría se llamó eutiquianismo).

Por supuesto estas ideas también fueron condenadas de herejes y se afirmó (y aprobó) la doble naturaleza del Cristo, humana y divina, ambas perfectas.

A pesar del concilio de Calcedonia, los monofisitas formaron facciones en el Medio Oriente y norte de África, motivo por el cual en el año 553 se convocó el concilio II de Constantinopla. Curiosamente este concilio no fue liderado por el papa Virgilio, sino más bien por el memorable emperador Justiniano, a quien se recuerda por las Institutas de Justiniano, recopilación de normas del derecho clásico romano que aún se estudian en las facultades de derecho. En este Concilio se condenan los llamados errores derivados del Nestorianismo. Se condenaron a la herejía los escritos de Teodoro de Mopsuestia y de Teodoro de Ciro contra San Cirilo y el Concilio de Efeso. Es en esta época que se puede afirmar que se inició una férrea y feroz persecución y condena a cualquier idea que fuese contraria a los intereses de la Iglesia Católica

Se confirma la condenación de las herejías que ya se habían previsto en los concilios anteriores respecto a la trinidad y la cristología.

Concilio III de Constantinopla. (680-681). En este se condena el monotelismo, idea atribuida a Sergio, patriarca de Constantinopla, la que consistía en afirmar que Cristo tenía dos naturalezas, pero una sola voluntad. Este artificio lógico estaba basado en una buena intención, Sergio quería reincorporar a los monofisitas sin tener que ir en contra del dogma de la Iglesia. Lamentablemente el Concilio no lo vio así y Sergio fue declarado hereje. Se aprobó que en Cristo, a pesar de ser una sola persona, hay dos voluntades, así como hay dos naturalezas.

El concilio II de Nicea en el año 787 se convoca debido al surgimiento de los iconoclastas, quienes negaban la adoración a las imágenes. Cómo se sabe ícono es sinónimo de imagen. El cristianismo primitivo mezclado con otras creencias de esa época contemplaba la adoración o culto a imágenes que representaban a santos, mártires e incluso al mismo Jesús o su madre María, lo que se aprecia claramente de los hallazgos de las catacumbas romanas donde se ocultaban los cristianos perseguidos. Los iconoclastas (que destruyen íconos), debido a una interpretación exegética de la biblia, llegaron a la conclusión de que Dios no permitía el culto de imágenes o íconos, llegando a destruir públicamente muchos de ellos, por ello el apelativo. En algún momento los mismos emperadores de la Roma Oriental promovieron persecuciones a quienes adoraban imágenes, por su parte San Juan Damasceno y San Germán de Constantinopla se inmolaron como mártires de la Iglesia al defender esta forma de culto.

Con este nuevo problema que afectaba la estructura política y unidad de la Iglesia se convoca el concilio. Se resuelve el conflicto estableciendo que la Iglesia Católica acepta el culto a las imágenes, haciendo una curiosa y fina distinción entre lo que es el culto de veneración que es el que se puede rendir a las imágenes y el culto de adoración, que es exclusivamente para Dios.

El Concilio IV de Constantinopla (869-970) se convoca debido al ya evidente conflicto entre el Imperio Romano de Occidente y Oriente, que a su vez provoca también el cisma en la Iglesia. Focio, patriarca de Constantinopla promovió toda serie de acciones a fin de exacerbar la división. Se condena a Focio, se confirma el culto a las imágenes y se concluye en algo sumamente importante desde el punto de vista político: Se afirma el primado o supremacía del papa romano sobre cualquier otro jerarca de la Iglesia.

Ya no se volvería a celebrar una concilio en Oriente, en el siglo XI se produce la separación definitiva de la Iglesia Romana y la de Oriente o de Constantinopla.

Concilio I de Letrán, año 1123. Se resuelve el problema de las investiduras (Concordato de Worms). Se autoriza el inicio de las cruzadas. El problema de las investiduras radicaba en que en muchas provincias y reinos era el poder civil quien nombraba a los cargos eclesiásticos, incluso Obispos, muchos de estos nombramientos se realizaban sólo por parentesco sin evaluar las calidades de la persona o su vocación. El concordato de Worms recién establece que sólo la Iglesia puede investir sacerdotes y sobre todo Obispos. De igual manera se condena la simonía y el concubinato de los eclesiásticos como herejías.

Concilio II de Letrán. Año 1139. Se convoca a fin de establecer reglas acerca de la disciplina y buenas costumbres del clero.

Concilio III de Letrán. Año 1179. Aparecen los cátaros (puros) quienes hacían una interpretación fundamentalista de la Biblia y proponían retornar a las raíces del cristianismo y los votos de pobreza. Negaban la resurrección de las almas y admitían la reencarnación.

Como es obvio todos ellos fueron condenados como herejes y sistemáticamente exterminados.

También en este concilio se estableció como regla de elección de los nuevos papas que el candidato tendría que obtener los dos tercios de los votos de los cardenales del Cónclave. Se establecen nuevas normas contra la simonía.

Concilio IV de Letrán. Año 1215. Aparecen los albigenses y valdenses quienes se conformaron como sectas cristianas rebeldes, también proponían los votos de pobreza y se les acusó de hechiceros. Fueron los primeros en proponer la libre interpretación de la Biblia. Se les condenó de herejía.

Se establecieron normas sobre los impedimentos matrimoniales y se impuso la obligación de la confesión anual y de la comunión pascual. Se sometieron al voto cruciales definiciones sobre la trinidad, la creación, Cristo y los sacramentos.

Concilio I de Lyon. Año 1245. La iglesia de Oriente intenta reanudar relaciones con la Iglesia Romana, se establecen ciertos acuerdos y reglas, sin embargo al retornar los lideres a Oriente son rechazados y tratados de traidores y vendidos. Fracasa la unión, sin embargo surge una facción de la iglesia en Oriente llamada “Uniatas” que todavía hoy en día permanecen fieles a la Iglesia Católica.

Concilio II de Lyon. Año 1274. Se reafirma la doctrina acerca del Espíritu Santo, que procede el Padre y del Hijo como un solo principio. Se somete a voto la doctrina sobre el destino de las almas luego de la muerte.

Concilio de Vienne. Año 1311. Luego de que la orden de los Templarios fuese creada, y se hiciera una fuerte y poderosa organización en Europa, se volvió ciertamente incómoda para la Iglesia. Reyes y señores feudales cultivaron celos y envida contra esta orden y se encargaron de sembrarlos también en el papado. Fueron condenados y el papa Clemente V decidió la supresión de la Orden, siendo luego totalmente extinguida mediante el asesinato de casi todos sus miembros en Europa.

Igualmente fueron condenados por herejes los Begardos y Beguinas, que eran asociaciones de ambos sexos que se dedicaban a la oración y la caridad. Proponían la perfección espiritual y afirmaban que el alma es verdadera y esencialmente forma parte del cuerpo.

Concilio de Constanza. (1414-1418). Se condenaron las ideas de Juan Wickleff (inglés) y Juan Huss (bohemio), así como Jerónimo de Praga, quienes se rebelaron contra el dogma romano, criticándolo y declarando inaceptable la injerencia de Roma sobre el clero de sus respectivos pueblos. Son los primeros movimientos para la creación de Estados Nación en Europa ya que entendían que la independencia política debía estar ligada a la independencia religiosa.

Concilio de Ferrara - Florencia. (1438-1442). Se procura la reconciliación de griegos y latinos. También se trató acerca de la reforma de la Iglesia.

En el concilio V de Letrán. (1512-1517) Se trató básicamente acerca de reglas de disciplina para el clero quienes venían incurriendo en prácticas escandalosas. Igualmente se plantearon definiciones acerca del alma humana, admitiendo (lo que habían negado antes) que forma parte del cuerpo, pero que es inmortal, así como es propia para cada hombre.

Uno de los concilios más importantes es el de Trento. (1545-1563). En este, en el que participaron tres papas: Paulo III, Julio III y Pío IV, se procuró combatir y condenar el protestantismo que recientemente había surgido, provocando una de las mayores crisis de la Iglesia, ya que se terminó con casi milenio y medio de monopolio de la fe.

A raíz de la revolución protestante de Martín Lutero, la iglesia tuvo que replantear su estructura y su doctrina. Se aclararon conceptos de los dogmas, se les dio un mayor rigor filosófico y teológico a fin de impedir que en el futuro nuevas ideas pudieran poner las creencias en tela de juicio. Obviamente se condenó a Lutero como hereje.

El concilio Vaticano I. (1869-1870). Se celebró a fin de condenar el racionalismo y el galicanismo. El galicanismo consistía en reconocer que el papa tenía la facultad de decidir las cuestiones en materia de fe, pero estas se hacían infalibles sólo si las aceptaba la Iglesia mediante el Concilio. En este concilio se decidió que las opiniones del papa son infalibles (nunca se equivoca) cuando este se dirige al pueblo cristiano haciendo uso de su suprema autoridad apostólica "Ex Cathedra" y lo sostenido por él, constituye dogma de fe. A esto se le llama “Infalibilidad Pontificia.”

Los presupuestos copulativos para que se produzca la “Infalibilidad Pontificia” son:
a) Cuando enseña una cosa referente al dogma o moral cristianos;
b) Cuando se dirige a la Iglesia Universal;
c) Cuando habla en su calidad de Maestro supremo de la cristiandad;
Si falta una de estas condiciones, el papa no es infalible.

También se precisó que textualmente que "La Iglesia es, pues, monarquía de derecho divino, y el Papa recibe plena potestad directamente de Dios."

Se define también el dogma de la Inmaculada Concepción.

Concilio Vaticano II. (1962-1965). Iniciado por el Papa Juan XXIII y clausurado por el Papa Pablo VI. Uno de los eventos más grandes de la Iglesia, puesto que fue la ocasión donde concurrieron la mayor cantidad de representantes de todo el mundo. El objetivo fue el "agiornamento" de la Iglesia, una renovación y puesta al día de sus dogmas.

Se procuró la unión de todos los cristianos, católicos o no. Una de las ideas principales fue procurar actualizar la institución sin necesidad de redefinir dogmas. Por primera vez se trató acerca de la libertad religiosa.

Este concilio finalmente produjo dieciséis documentos (que todo católico debería conocer) y que son: Cuatro constituciones, nueve decretos y tres declaraciones.

Las Cuatro Constituciones cuyo valor es teológico y doctrinal son:
1.- La Iglesia, "Luz de las naciones" - "Lumen Gentium". La iglesia es el pueblo de Dios. María es la madre de la Iglesia.
2.- La Sagrada Liturgia. En la liturgia, Jesucristo mismo obra como sacerdote, unido a todos los bautizados.
3.- La Iglesia en el mundo actual. "Schema XIII" - "Gaudium et spes". La Iglesia es solidaria con el género humano en su totalidad. Problemas urgentes: La familia, la cultura, la vida económico – social, la vida política y la vida internacional.
4.- La Revelación Divina. "Dei Verbum" La iglesia propone una interpretación de las escrituras desde un ángulo contextual y no puramente textual.

Los Nueve Decretos que contienen decisiones de alcance práctico normativo o disciplinario.
1.- La actividad misionera de la Iglesia que debe respetar sus condiciones sociales y culturales de las personas.
2.- Vida y ministerio de los sacerdotes, quienes son servidores de Cristo y de sus hermanos los seres humanos.
3.- Renovación de la vida religiosa. Promueve la participación en la vida de la Iglesia por parte de las órdenes religiosas.
4.- La educación cristiana. Todo hombre tiene derecho a la educación. La familia es la primera responsable.
5.- La misión de los obispos. Participan en el cuidado de todas las Iglesias.
6.- Formación de los sacerdotes.
7.- Apostolado de los seglares. "Apostolicam actuositatem" Se les reconoce a los laicos el deber y derecho de ser apóstoles de Cristo.
8.- Las Iglesias Orientales Católicas. La variedad en la Iglesia no daña su unidad, sino que manifiesta su riqueza espiritual.
9.- El ecumenismo. "Unitatis Redintegratio" Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos.

Las Tres Declaraciones, que son la expresión de la etapa de investigación y aclaración.
1.- La libertad religiosa. La verdad no se impone más que por la fuerza de la verdad.
2.- Los medios de comunicación social. Prensa, cine, radio, TV, deben contribuir a la justicia y a la verdad.
3.- Las relaciones de la Iglesia con las religiones no - cristianas. La Iglesia mira con estima las demás religiones, porque contienen una parte de verdad. Rechaza toda discriminación racial o religiosa.

* * *

Como se puede ver, el tránsito azaroso de la Iglesia en la antigüedad y las últimas reformas a fin de adaptarse a la sociedad moderna han dado como resultado la institución que tenemos hoy en día. Si bien ha procurado modernizarse, lamentablemente muchos cambios han sido tardíos y muchas decisiones se han tornando en simplemente declarativas en la medida que los propios miembros de la iglesia no suelen practicar las reglas de tolerancia y justicia que la Iglesia propone. Se vive un cambio generacional que estoy seguro afectará gravemente a la Iglesia católica a nivel mundial. Dentro de treinta años, se tendrán que adoptar serias decisiones en base a profundas reflexiones por parte de los jerarcas de la Iglesia para una eventual reforma conforme a los actuales tiempos. De igual manera creo que el conocimiento del Jesús histórico no resta validez a la existencia del Jesús divino, objeto de fe de miles de personas y en cuya existencia muchos encuentran consuelo y paz. De todas formas espero que este breve resumen sirva para un mejor conocimiento de esta institución histórica por parte de los que no creen para que procuremos ser tolerantes con sus miembros y particularmente de los que sí creen para que procuren ser tolerantes con los que no practican su fe.