Pero no, como dice Anthony Robbins, no hay respuestas malas si no preguntas mal hechas. El año pasado si se fijaron no hice nota acerca de la inundación de abril, porque no se debe perder el enfoque en cosas negativas.
Si se tuviera que hacer un recuento de febrero, se podría hacer así, del 2 al 15 un viaje maravilloso con mi familia por Lima, Arequipa y Mollendo, con buenos amigos por todos lados y visitando a mis padres, hermanos y sobrinos, todos ellos pródigos en cariño y atenciones. Del 15 al 21, días de trabajo duro y emociones intensas, una sacudida de esas que hay que agradecerle al universo, porque te sacan de la zona de comodidad y miden tu capacidad de respuesta y la potencia que tiene uno para recomponerse frente a la adversidad. Del 22 al 26 un viaje programado con anterioridad al que pude haberme resignado a perder si me hubiese quedado en mi balcón de victimilandia, pero que afortunadamente con el apoyo y cariño de mi familia y amigos pude realizar y cumplir otro sueño; luego al retorno y ni bien bajado del avión a trabajar de nuevo para poner la casa habitable y entre ayer y hoy los últimos toques para regresar a la vida normal.
Las conclusiones que se pueden sacar de febrero son: fortalecí los vínculos con mi familia, los eventos difíciles me hicieron ver en mi compañera una faceta que no había percibido antes, es una mujer fuerte y valiente y la admiro hoy más que antes. Fortalecí todavía más la relación con mi hija, he visto satisfecho como ha abierto sus horizontes con el viaje. Pude manejarme bien fuera de mi zona de comodidad y asumí con fortaleza los retos impuestos por la naturaleza. Vi personas valiosas que no habían perdido nada trabajar todo el día para ayudar a sus semejantes, también vi a otros que se sentaron solo a comentar. Hice todo lo posible para dar esperanzas a cuanta persona me encontré en el camino en esos días difíciles. Fuera del país, conocí otras personas, costumbres diferentes con la compañía de mi querido amigo y sabio guía y maestro Claudio Morgan. Contrariamente a lo que muchos pudieran creer, crecí mucho en febrero, la sacudida me hizo regresar al concepto básico de que las cosas son solo eso, cosas, y que lo que importa son la familia y los amigos.
Siempre he sido una persona de decisiones rápidas y soluciones realistas. Hay personas que se sientan al borde del rio a ver como el agua pasa. Vivo una lucha constante para no ser así. Tal vez me había quedado en el borde del rio viendo pasar el agua, el universo vino a despertarme. En mi caso sigo aprendiendo y practicando, enfoque, problema y respuesta.
De todas formas gracias a todos los que se preocuparon por mí, a los que pude contestar, a los que no pude porque iba contra reloj, a los que me apoyaron y ayudaron, a los que me dieron un espacio en sus casas, a los que me comprendieron, a los que todavía se quedan con la boca abierta cuando les cuento todas las cosas que hice y me pasaron en febrero y no les queda claro como se puede pasar tan rápido del problema a la diversión, a los que sin cuestionarme me quieren. Gracias a todos sin excepción.